Cada 17 de mayo, Tuxtla Gutiérrez se convierte en uno de los principales centros de devoción popular en Chiapas. La celebración a San Pascual Baylón es una de las expresiones religiosas más arraigadas de la cultura zoque que reúne cada año a devotos en misas, peregrinaciones y el tradicional recorrido de la carreta por las calles de la capital chiapaneca.
Se trata del santo patrono de cocineros y protector de los enfermos, cuya figura dio origen a la veneración de San Pascualito Rey.
Historia
San Pascual Baylón nació en España en 1540 y murió el 17 de mayo de 1592. Fue beatificado en 1618 y canonizado por el papa Alejandro VIII el 16 de octubre de 1690.
Desde entonces, la iglesia católica estableció el 17 de mayo como su festividad litúrgica, fecha que con el paso de los siglos se fusionó en Chiapas y Guatemala con creencias populares vinculadas a la muerte, la salud y la protección espiritual.
En la entidad chiapaneca, esta devoción adquirió una identidad propia a finales del siglo XIX y se consolidó como una expresión de resistencia cultural del pueblo zoque.
Conmemoración
Los fieles veneran a este santo como intercesor para pedir salud, alivio ante enfermedades y una muerte en paz.
Tuxtla Gutiérrez alberga uno de los templos más emblemáticos dedicados a esta figura: la catedral ortodoxa mexicana de San Pascualito.
En su altar principal resguarda la imagen de un esqueleto colocado en un pequeño féretro con ruedas, conocido popularmente como la carreta de San Pascualito.
Actividades
Las celebraciones de este año se realizaron del 14 al 17 de mayo.
El centro de la celebración fue el recinto, ubicado en la 4ª Sur Poniente y 6ª Poniente Sur, en el barrio San Pascualito.
Este templo pertenece a la Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa Independiente Mexicana y resguarda una de las imágenes más representativas del santo, representado sobre una pequeña carreta, símbolo de una tradición profundamente arraigada en Chiapas.
Las actividades comenzaron con la tradicional “Bajada de San Pascualito”, acompañada de mañanitas, rosarios y un lucernario nocturno.
Durante los días siguientes se realizarán misas dedicadas a maestros, cocineras tradicionales y benefactores del templo, así como la elaboración de los joyonaqués, adornos florales y de follaje que decoraron el altar principal.
El momento principal tuvo lugar el domingo 17 de mayo con la misa patronal y el tradicional recorrido de la carreta por las calles del centro de Tuxtla Gutiérrez, acompañada por música, cohetes, incienso y cientos de devotos que portaron ramos de albahaca, utilizados en limpias y bendiciones.
Entre rezos, veladoras, música y una profunda devoción popular, San Pascualito representó un año más una tradición viva que une la fe, la historia y las raíces zoques de la capital chiapaneca.












