Óscar Barajas, docente e investigador, consideró que derivado de la crisis generada por la pandemia del Covid-19, la reactivación económica aún es una incertidumbre y más para estados como Chiapas, donde el PIB ha mostrado caídas en los cuatro años anteriores al 2020.
Indicó que la entidad requiere romper con el ciclo depresivo, mismo que, con la contingencia sanitaria ocasionada, se ha visto agravado en varios eslabones de su cadena de valor, donde rescatar empresas pudiera no ser la mejor opción para proteger el empleo, pues no todas las empresas ni todos los sectores se ven amenazados.
“Es más, algunos sectores innovarán, y surgirán nuevas actividades económicas dentro de la crisis”, comentó.
Recordó que, durante las crisis de 1994, 1997, 2003 y 2009, se generalizó un consenso sobre el tipo de políticas a realizar: apoyos fiscales y monetarios a empresas, para mantener su liquidez y empleos; bajar las tasas de interés para favorecer la inversión y el crédito; e incrementar la inversión pública en infraestructura.
“Hoy se requiere para mejorar el panorama económico en Chiapas, desarrollar una serie de programas para atender la crisis: apoyos a trabajadores eventuales, apoyos a no asalariados, financiamiento a empresas, apoyos a enfermos de Covid-19, y apoyos técnicos para la comercialización, estrategias que se han implementado en otras entidades federativas y que favorecerían la estabilidad laboral chiapaneca”, indicó.
Mientras tanto, el Gobierno de Chiapas no tiene más que un programa registrado que se trata de créditos de un fondo operado junto con Nacional Financiera.
Una de las economías más débiles del país, que se ha contraído cerca del 8% en los últimos cuatro años, no ofrece nada más que un esquema de crédito.
Finalmente, el docente e investigador señaló que además de la crisis económica estructural que ha reducido en pocos años la producción industrial, Chiapas no cuenta con medidas específicas de rescate o apoyo a empresas ni a trabajadores.
Asimismo, ante una reducción del PIB nacional de 10 puntos, Chiapas podría reverberar ese efecto llevándolo incluso a la desaparición definitiva de negocios y actividades sectoriales, por lo que la sugerencia es desarrollar e implementar un esquema que contemple medidas de rescate y apoyo a empresas y trabajadores.












