"La primera necesidad del Estado es su seguridad, que debe cimentarse en instituciones eficientes y confiables, convenientemente alimentadas con buenos servicios de inteligencia. Descuidarlos es suicida; minarlos desde dentro, doblemente peligroso.
Cuando la seguridad falla, el crimen progresa y el terrorismo y los movimientos guerrilleros se manifiestan con cada vez mayor fuerza. Cuando los errores sobrepasan a los aciertos, es tiempo de preocuparse. Tememos que eso es lo que nos está pasando.
En un seminario internacional sobre seguridad organizado por El Colegio de México, el secretario de Marina, almirante Francisco Saynez, advirtió que ""alguien"" podría ocupar los espacios de las aguas nacionales que la Armada no puede vigilar. Por su parte, al comparecer en la Cámara de Diputados para detallar el informe presidencial de hace tres semanas, el secretario de Gobernación, Francisco Ramírez Acuna, todavía insistió en culpar a la administración pasada -también panista- de haber deteriorado la estructura del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), cuyo titular de entonces hoy encabeza la Procuraduría General de la República.
Dos atentados contra ductos de Pemex han sucedido sin un sólo detenido. Veinte millones de armas ilegales circulan en México, que ve pasar cada día por mar y tierra millares de víctimas de traficantes de personas, mientras sus cielos son surcados por aeronaves con toneladas de droga.
No puede ser admisible que, 10 meses después del cambio de funcionarios, el equipo de Calderón todavía siga deslindándose de sus propias responsabilidades respecto de las fallas de seguridad. zCuál es el umbral para ya no adjudicar la ineficiencia propia al antecesor? zSeis meses, 10, 12 o todo el sexenio?
La verdad es que, en materia de seguridad, el gobierno responde a lo que ocurre, pero no parece disponer de estrategias preventivas.
Ahora hay variados equipos de escucha abierta y de monitoreos automáticos que están al alcance hasta de aficionados. No es necesario violar la ley y menos ejercer espionaje político, sino estar alerta a lo que sucede públicamente. Por eso la inteligencia se llama inteligencia.
Los servicios de seguridad del Estado, cuando han funcionado, se basan en allegarse legalmente información y cruzarla por analistas perspicaces, cuidadosos y atentos.
Es ya no sólo necesario, sino indispensable, que los responsables de las diferentes áreas -Gobernación de manera destacada, pero todas- rindan buenas cuentas, porque hasta ahora vamos 2 a 0 favor el EPR.
El Palacio de Cobián no está solo en esto. La Presidencia cuenta con un gabinete de seguridad nacional. Es responsabilidad conjunta de quienes lo conforman que no continúe la idea de que en esta materia se fracasa por vía doble: no se obtienen los resultados deseados y se violan los derechos humanos, como alertó la comisión respectiva la semana pasada y hoy reiteran en un espacio académico los expertos.
Felipe Calderón ofreció evaluar el desempeno de sus colaboradores; en este campo es urgente que lo haga. Si alguno o algunos no funcionan, que se cambien, pero no en un proceso que debilite la seguridad nacional ni el estado de derecho. (El Universal).
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