Ser madre es amor, miedo, dolor y retos

Las madres en Chiapas se enfrentan a retos sociales y económicos. CP
Las madres en Chiapas se enfrentan a retos sociales y económicos. CP

El 10 de mayo en México se ha convertido en una de las fechas más representativas para las familias, debido a que es la celebración del Día de las Madres.

Las comidas, reuniones y muestras de afecto con obsequios son comunes en los millones de hogares en el país.

En reportaje se comparten algunas historias de mujeres que tomaron la decisión de convertirse en mamás, los obstáculos que enfrentan en la parte económica y hasta en derechos laborales básicos como la lactancia.

Una mamá de estreno

Ivet González es una joven de 25 años y hace un mes, relata, tuvo la dicha de convertirse en madre por decisión y reconoce que irá aprendiendo todos los días al lado de su hija Hanna.

El latir del corazón de su bebé lo cambió todo, es algo que no se puede describir con palabras. “Desde ese día toda mi vida depende de ella”.

Las mujeres enfrentan obstáculos para alcanzar la autonomía corporal materna, sobre todo en comunidades indígenas.

Maternidad digna

Lo anterior de acuerdo con una investigación realizada por Vanessa Santos, maestra en Ciencias en Recursos Naturales y Desarrollo Rural por el Colegio de la Frontera Sur (Ecosur).

En algunos contextos, las madres no son amparadas de forma igualitaria en sus derechos, hay variantes de acuerdo con su estatus laboral. Los marcos jurídicos de protección y las políticas gubernamentales no aseguran condiciones suficientes para maternajes dignos.

Ivet reconoce los retos económicos y sociales de la actualidad a tal punto que, junto a su pareja Carlos Solís, coinciden que con una hija es suficiente.

Ella contó con la disposición y los elementos para tomar un curso sobre lactancia materna, consciente de que amamantar representa todo un desafío.

Los obstáculos no quedaron ahí; la parte económica también es clave antes, durante y después de convertirse en mamá. Gastaba unos mil 500 pesos entre consultas y vitaminas cada mes.

Sector privado

El parto tuvo un costo aproximado de 30 mil pesos y los medicamentos posteriores para ella implicaron alrededor de cuatro mil pesos.

Los paquetes de pañales, que cuestan unos 250 pesos duran menos de una semana y en ocasiones hay que optar por marcas más caras si la piel del bebé es sensible. Hasta ahora, la lactancia materna les ha permitido ahorrar en fórmula.

Para aquellas mujeres que están a punto de ser mamás o que dudan si desean serlo, Ivet envió un mensaje: “el miedo siempre va a estar, lo importante es mantenerse tranquilas, confiar en el pediatra y alejarse un poco de las redes sociales y las opiniones familiares, porque cada bebé es diferente”.

Cuando la vida cobra factura; la otra cara

Para estas fechas también hay historias dolorosas y una de ellas la comparte una ciudadana, quien intentó en dos ocasiones ser madre y no pudo.

A sus 47 años describe aquellos episodios que marcaron su vida desde los 19 años. El impacto alcanzó su salud emocional.

Cuando se enteró de su primer embarazo su novio la dejó sola; ella estaba en medio de la elaboración de su tesis profesional y vivió tres meses de angustia sin saber si seguiría o no con la gestación.

“Tenía muchísimo miedo, no me podía hacer cargo aún de mí, mucho menos de una persona. También la vergüenza con mis papás. Mi vida ya no iba a ser solo pensar en mí”, confesó.

A los tres meses de gestación, su expareja reapareció con un frasco de pastillas. Ese momento, según Claudia, fue “el empujón” que necesitaba para tomar una decisión que ya rondaba en su mente. Se administró las pastillas en su domicilio para abortar.

A varios años de aquel episodio recuerda que fue una decisión terrible. “El sangrado, la expulsión, tener que tirarlo en la taza del baño. Me sentí la persona más ruin y criminal”, recordó con dolor. No tuvo complicaciones físicas y quedó como una “amarga y mala experiencia”.

Años después, en una relación estable, logró embarazarse de nueva cuenta; sin embargo, sufrió un aborto espontáneo a las cuatro semanas: el saco gestacional no se formó. Desde entonces, nunca más pudo quedar embarazada.

“Sentía que era demasiado egoísmo tener un hijo solo por no estar sola. Decidí que si mi hijo no iba a tener padre, mejor no tenerlo”, explicó.

Los años pasaron y la oportunidad de formar una familia nunca llegó. Hace cuatro años inició una relación en la que buscó de forma activa el embarazo pero no se pudo. Ahora, a sus 47 años, reconoce que las posibilidades biológicas son casi nulas.

“Quedó ese instinto maternal truncado, frustrado. Yo quería ser mamá. Las cosas no se dieron. En un momento yo decidí no ser mamá; ahora Dios decidió que no lo fuera”, reflexionó.

“Cuando alguna chica se me acerca y me dice que quiere abortar, le digo que no, que no tenga miedo. Si tienes un bebé, eso te da toda la fortaleza y la energía para salir adelante”, afirma.

Claudia relata que varias mujeres jóvenes le han pedido apoyo tras conocer su historia, y a todas les recomienda no practicarse un aborto. “Al principio da muchísimo miedo, pero esa personita te da el valor para ser mamá”, sostiene.

Hoy, en un día dedicado a las madres, Claudia convive con la ausencia de ese rol que anheló. “Nunca se va a quedar esa partecita de mí, no va a quedar nada que prolongue esta vida”, concluye con honestidad.

Parteras y madres chiapanecas

El movimiento Nich Ixim (“Flor de maíz” en tsotsil) detalla que en municipios indígenas, más del 75 % de las nacimientos son atendidos por parteras tradicionales.

Amalia Sanchéz, vocera del movimiento y partera con 50 años de experiencia, muestra preocupación sobre el cambio de la alimentación en las comunidades.

Ahora, dijo, la milpa o el frijol están fertilizados y también ha observado una mayor complicación en las jóvenes para dar leche.

La partera, originaria de Oxchuc y quien ha atendido a tantas mujeres que ya perdió la cuenta, está consciente que uno de los mayores cambios al ser madre es la responsabilidad. “Porque cuando no hay bebés, una se dedica al trabajo, pero teniendo bebé es otro tiempo, el tiempo del cuidado, de amamantar”.

Las parteras reivindican el derecho de las mujeres a sentirse libres durante el momento del parto, mediante la consulta de la posición en que quieren dar a la luz.

Uno de los cuestionamientos, dijo, es que algunos médicos ignoran los derechos de la mujer y les ponen el implante sin antes preguntarles si ya están decididas a planificar. “Ellos hacen así su trabajo. Como dice el dicho: que practican en pellejo ajeno”, agrega Amalia.

 Madres de corazón

La maternidad no se limita a quien da a luz, incluye a quienes cuidan, acompañan y educan con amor incondicional.

La maternidad va más allá del vínculo biológico. En muchos hogares, existen mujeres que, por distintas circunstancias, han tomado la responsabilidad de criar a sus nietos, sobrinos o ahijados, demostrando que ser madre también significa acompañar, educar y amar sin condiciones.

María del Carmen Gómez, de 68 años, desde hace más de una década se encarga de la crianza de sus dos nietas, quienes hoy tienen 12 y 15 años.

Una maternidad diferente

Las lleva a la escuela, les prepara de comer; incluso las acompaña en sus tareas y está con ellas en cada momento importante.

Para Doña María, el papel de madre no depende del parentesco, sino del compromiso cotidiano.

“No las engendré, pero las amo como si fueran mis hijas. Para mí son mi vida y lo único que quiero es que crezcan felices y se conviertan en mujeres de bien”, expresó.

Sus nietas, asegura, la llaman “mamá”, es ella quien ha estado presente en cada enfermedad, logro escolar o dificultad.

“Ser madre es desvelarse, preocuparse, enseñar y dar amor. Eso no lo define la sangre, sino el corazón”, afirmó.

Diversas circunstancias

En contextos donde las madres biológicas deben ausentarse por trabajo, migración, enfermedad o problemas personales, otras mujeres suelen convertirse en el principal sostén emocional y material de los menores.

En Chiapas, en una familia extensa, es común que las abuelas y tías participen activamente en la crianza de las nuevas generaciones.

Reconocer todas las formas de maternar

El Día de las Madres también es una oportunidad para agradecer a esas mujeres que, sin haber dado a luz, han cumplido con dedicación el rol materno.

Ellas son quienes ofrecen consejos, preparan alimentos, acompañan al médico, celebran los logros y brindan consuelo en los momentos difíciles.

“Yo creo que la maternidad no se define únicamente por dar a luz. Su mamá toda la vida será su mamá, pero también hay otras formas de cuidar, proteger y amar”, afirmó la señora Gómez.

Cifras y condiciones

Según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en 2023, en el país había 33 millones 709 mil 740 mujeres de 15 a 49 años; de estas, el 62.9 % declararon ser madres.

Del total, 21 millones 211 mil 500 vivían en localidades rurales, mientras que un 6.8 % hablaba lengua indígena y 3.3 % tenía discapacidad.

Para 2023, más de la tercera parte de las madres de 15 a 49 años con discapacidad (34.2 %) o con alguna limitación (34.6 %), no contaban con derechohabiencia a algún servicio de salud, en tanto que las madres sin discapacidad o limitación que no tenían derechohabiencia a servicios de salud presentaban un porcentaje mayor (39.2 %).