Al menos 14 personas han muerto en situación de desplazamiento forzado en Chiapas, del los que siete eran menores de edad, incluyendo un no nacido. Esta situación se origina por la falta de atención médica y precariedad en la que viven las comunidades fuera de su territorio de origen.
El Centro de Derechos Humanos “Fray Bartolomé de las Casas” (Frayba) señaló que desde el 2015 a la fecha existe un conteo de al menos 10 mil personas en Chiapas, que viven fuera de sus comunidades a causa de conflictos políticos, territoriales y religiosos, sin que sea posible garantizar su retorno seguro a sus hogares.
En tiempos en los que se recuerda a los muertos, el organismo remarcó no olvidar a quienes murieron en condiciones de desplazamiento a causa de estos conflictos, lejos de lo que era suyo.
El Frayba detalló que de estos grupos de personas, en su mayoría indígenas, quienes más padecen son los menores de edad, pues viven con carencia de alimentos, en hacinamiento, y porque sufren en lo emocional al ser testigos de cómo fueron obligados a abandonar sus hogares por conflictos que no comprenden.
Algunos de los nombres de las niñas, niños y adolescentes muertos en situación de desplazamiento son María Fernanda Méndez, de cuatro meses, fallecida en el campamento de desplazados en la comunidad Primero de Agosto, en Las Margaritas, el 16 de octubre de 2015.
Antonia López Méndez, de 11 años, quien murió en desplazamiento forzado en San Cristóbal de Las Casas el 21 de febrero de 2015, en ese año también se registró la muerte de un no nacido.
También se menciona a Ernestina Sánchez Pérez, Adriana de Jesús Pérez y Maura Pérez Luna, niñas muertas en desplazamiento forzado en comunidades de Chalchihuitán, entre noviembre y diciembre del 2017.
Al igual Alonso Gómez Hernández y José Antonio Gómez Hernández, de 17 y 11 años respectivamente, asesinados durante una emboscada en la comunidad de San Pedro Cotsilnam, Aldama, el 2 de abril de 2018.
A esta lista se suman siete adultos muertos en condiciones de desplazamiento forzado; dos entre noviembre y diciembre del 2017 en Chalchihuitán, y cinco asesinados en Aldama.












