Sigue sin saberse verdad de abusos en la Iglesia

Mandatos de la cultura católica provocan indefensión en las víctimas de abuso. Diego Pérez / CP
Mandatos de la cultura católica provocan indefensión en las víctimas de abuso. Diego Pérez / CP

A diferencia de Europa, donde se han abierto comisiones de verdad sobre el tema de los abusos en las iglesias, América Latina ha carecido de este tipo de investigaciones, así lo indicó Soledad del Villar.

La también profesora de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) agregó que en los informes de estos órganos, en ocasiones financiados por las propias conferencias episcopales, encuentran que uno de los principales problemas es la relación jerárquica entre fieles y sacerdotes.

Indefensión aprendida

Esto lo expuso en el marco del seminario “¿Cómo construimos pactos no patriarcales?”, organizado por el Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), en donde explicó que hay ciertos mandatos de la cultura católica que provocan una indefensión, tal es el caso de la pureza sexual.

Del Villar dijo que la educación sexual reprimida de muchas iglesias hace que las mujeres internalicen vergüenza y culpa. Durante su investigación, entrevistó a varias víctimas, una de las cuales le dijo que creció desconectada de su cuerpo, sin saber qué le gustaba y daba placer. “Y si no sabes lo que te gusta, tampoco sabes lo que te hiere y te da dolor”, agregó.

En ese sentido, la profesora señaló que la idealización que se tiene sobre la figura de los sacerdotes como personas incapaces de hacer daño, afecta no solo a las víctimas sino a la comunidad, que no sabe cómo afrontar la desilusión que tenían de esa imagen.

Enfatizó sobre la importancia de que las comunidades estén al tanto de los temas sobre abuso sexual, pues su reacción es clave para desarmar los pactos patriarcales. “Porque hay comunidades que no pueden o no quieren creer y eso genera una cultura de silencio sobre los abusos”, acotó.

Cambios en la Iglesia

Del Villar recordó que cuando presentó su investigación, sus sinodales le preguntaron si tras los abusos notaba algún cambio dentro de la Iglesia, a lo que respondió que hace 10 años no habría podido presentar este tema en una universidad religiosa. La profesora considera que, pese a que faltan muchos cambios, es un avance que dentro de la Iglesia se empiecen a nombrar y visibilizar los abusos.