publicado el lunes 8 de mayo de 2006Carlos Herrera / CPEl obispo de la diócesis de San Cristóbal de Las Casas, Felipe Arizmendi Esquivel, afirmó que existe temor entre la gente que vive en la Costa y Sierra de Chiapas, porque el gobierno no ha concluido las obras de desazolve en los ríos que se desbordaron durante el huracán “Stan”.
“Lo que percibo de los informes que recibimos, es que la gente está muy preocupada, porque ven que no hay una solución suficiente para los riesgos que se avecinan”, indicó el prelado.
Entrevista
Entrevistado al término de la misa que oficia los domingos en la Catedral, Arizmendi dijo sentirse preocupado por el retraso en la reconstrucción en la Costa y en la Sierra, “puesto que los ríos ya empiezan nuevamente a desbordarse y todavía no se cumple lo que se había prometido, es decir, una serie de factores que a todos nos preocupan y yo no puedo estar en las nubes, en el aire, sino que a todos nos preocupa estas situaciones.
“Me preocupa por qué no lo han hecho, sabiendo que ésta es una de las necesidades prioritarias, así como construir casas es fundamental, igualmente evitar que los ríos puedan nuevamente causar más daños, porque no hemos aprendido de la historia”, sostuvo.
Señaló que “pareciera que la historia pasa en balde, sí sabemos que ahora se anuncian huracanes al igual que el año pasado esto tiene que motivar para que nuestras autoridades, con los recursos que hay para el caso, incrementen las acciones de defensa de las comunidades, porque sino con el tiempo vamos a lamentar lo que ahora podríamos resolver”.
“Yo entiendo que ellos (el gobierno) han tratado de trabajar y que no siempre se ha podido hacer todo lo que debiera, (pero) yo recuerdo que en el 98, que aunque fue menor la desgracia que ahora, lo primero que se hizo fue desazolvar ríos y ponerles diques a los lados para que no se perjudicara más la comunidad”, mencionó.
Según información oficial, las obras de desazolve de los ríos llevan un atraso del 18 por ciento, y se espera concluyan hasta el mes de agosto, es decir, varios meses después de las primeras lluvias, lo que pone en un riesgo a miles de personas que viven en la Costa y Sierra de Chiapas.












