Publicado el lunes 5 de junio de 2006Ramón García / CPLa grave desgracia provocada por “Stan” en octubre de 2005 dejó además de la crisis económica, a miles de familias que ante la falta de empleos formales han buscado una forma de ingresos en la misma zona de riesgo, desde recogedores de fierros viejos, explotadores de material pétreo, hasta quienes comercializan la madera que aún queda en lo que fue un gran caudal de los ríos.
Ejemplo de esta forma de supervivencia hay miles a lo largo del Río Coatán, uno de los que alcanzó su más grande nivel de la historia y que arrasó con miles de viviendas, vehículos y lo que se encontraba a su paso.
Hoy, jefes de familia, madres e hijos trabajan en esa “zona de riesgo” para obtener recursos económicos de entre la destrucción.
Un ejemplo de esto es doña Maritza Mendoza, que desde hace cinco meses se dedica a recolectar fierros viejos, varillas de lo que alguna vez fueron parte de las edificaciones de las viviendas arrasadas, y que hoy forman parte de los escombros que se encuentran a lo largo del Río Coatán.
Aunque los recursos son mínimos para doña Maritza, -ya que el kilo a penas lo vende en un peso con 20 centavos-, señala que por la cantidad que recolecta, este ingreso le sirve para completar lo necesario para dar alimentación y vestido a su familia.












