Publicado Viernes 6 de abril de 2001Sr. Conrado De La Cruz JimenezDirector del Diario Cuarto PoderPRESENTE.Por este medio, me permito solicitar la publicación íntegra de esta carta, para dar a conocer los atropellos y abusos que se están cometiendo en nombre del “cambio”, ese que todos los chiapanecos esperamos ilusa y vanamente que se hiciera realidad dentro del gobierno de Pablo Salazar Mendiguchía, nuestro flamante mandatario estatal, que parece decidido a superar con creces a las administraciones que le antecedieron.
En apenas cuatro meses de gestión, Salazar y sus huestes (la mayoría de ellos fuereños y con evidentes compromisos amistosos, familiares o económicos con nuestro fuhrer chiapaneco) se han encargado de dividir y confrontar más de los de por sí caldeados ánimos de la entidad, y su actitud en los casos de los Poderes Legislativo y Judicial no hace sino comprobar que está decidido a convertirse en un cacique, en un monarca absoluto y totalitario, durante los próximos 6 años.
Narrando mi caso, con la autoridad moral que me da el haber votado por él, aprovechando la tribuna que su periódico ofrece, espero darle voz a aquellos que al igual que yo fueron despedidos de un trabajo sin razón laboral alguna y sin respetar los años de servicio, solo por convenir a los intereses de la nueva oligarquía en el poder, que a partir de enero ha comenzado a “vaciar” las oficinas gubernamentales para darle acomodo a aquellos con quienes tienen compromisos desde la campaña, campaña en la que por cierto participamos promoviendo el voto a favor de quien hoy nos gobierna, acción de la cual nos arrepentimos enormemente, como muchos otros ciudadanos, estoy seguro.
Debo decir que yo contaba con 6 años de servicio (desde el 15 de marzo de 1995) en la Coordinación Estatal de Educación Inicial, dependiente de la Dirección de de Educación Elemental de los Servicios Educativos para Chiapas (SECh), así como del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe), estando a cargo del área de Comunicación y comportándome en todo ese tiempo con honestidad, responsabilidad y compromiso hacia la institución.
Sin embargo, el 19 de enero de este año tomó posesión como coordinadora de dicho Programa, Patricia Esther Hernández Ordoñez, quien desde el momento en que fue presentada en nuestras oficinas quedó muy en claro que estaba allí “con el visto bueno del señor gobernador”, como textualmente nos dijo el director de Educación Elemental, Guillermo Castillo Altamirano.
El día 14 de marzo pasado, nos fue pedida la renuncia a mí y a cinco compañeros más, la cual firmamos pues la misma coordinadora nos dijo que “no habría consecuencias para nuestra permanencia en la oficina”.
Sin embargo, dos días después, el viernes 16, la misma persona me informó que a partir del 30 de marzo (fecha en que concluía mi contrato), mis servicios ya no serían necesarios, ya que había “recibido órdenes de arriba” al respecto y que como yo sabía, “cada nuevo gobierno tiene compromisos y tiene que cumplirlos”.
Al preguntarle quién le había dado esas “órdenes”, ella mencionó al propio Castillo Altamirano, quien minutos antes había estado en la oficina y quien la cuestionó sobre el por qué seguimos los jefes de área aún en nuestros puestos, si sus instrucciones eran que nos despidieran. Además, mencionó dos pretextos infantiles en mi contra, los cuales fueron “aconsejados” por Margarita Gutiérrez Talamás, directora de Educación Inicial del Conafe, de la Ciudad de México, una persona nefasta y arbitraria y que cínicamente antepone sus intereses personales a los del programa al que ella dice “querer” y “atender” con “compromisos”, teniendo preferencias hacia el personal que le ofrece regalillos en el afán de comprar su voluble y acomodaticia voluntad.
Los días 20 y 21 de marzo se efectuó en San Cristobal de Las Casas un curso de capacitación del programa de Educación Inicial, al que asistieron 27 coordinadores de Zona y 138 supervisores de Módulo, que se desempeñan en el interior del estado y con la mayoría de los cuales me unen no solo lazos de trabajo, sino nexos de amistad y afecto. En virtud de estos factores, decidí hacer públicas las razones de mi salida de la oficina, dándoles a conocer a estos 165 compañeros la verdad de mi cese, contándoles los detalles y las explicaciones que me ofreciera la Coordinación Estatal.
Al regreso de San Cristobal, el jueves 22, Hernández Ordoñez me pidió que a pesar de que yo tenía contrato vigente hasta el 30 de marzo, ya no me presentara a mis labores en la oficina, pues ella y el susodicho y cínico Castillo Altamirano estaban “muy molestos” porque yo había gritado a los cuatro vientos las causas de mi separación del cargo, a lo que respondí que no me importaba, pues había dicho únicamente la verdad y mencionado las razones que ella misma me había dado. Agregó que estaba “decepcionada” por mi “falta de discreción” en el manejo de la situación, a lo cual respondí que tengo por costumbre ser honesto y hablar siempre con la verdad, valores que seguramente Salazar Mendiguchía y su pandilla de neogobernantes no conocen ni por casualidad.
En virtud de estos hechos, el pasado viernes 30 de marzo levanté una demanda contra los SECh ante el Tribunal del Servicio Civil del estado, con el propósito de que se siente un precedente contra esta nueva mafia que se ha posesionado de las dependencias gubernamentales y que han despedido a decenas de personas, amparados en el poder que les ofrece su cargo.












