Óscar Cruz Pérez, presidente de la Red Latinoamericana de Estudios sobre la Violencia y catedrático de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), expuso que la violencia en la entidad se ha convertido en un sistema estructural que mantiene sometida a la población.
Agregó que el contexto de Chiapas presenta ciertas particulares que lo diferencian del resto del país, pues aun cuando es un estado muy rico en recursos mineros y naturales, hay poblaciones enteras sin caminos, sin electricidad y sin servicios de salud.
Expuso que la entidad es pobre porque la población está altamente vulnerabilizada, marginada y excluida. “Es todo ello, una violencia estructural, violencia de un sistema económico- político que margina y excluye a altos sectores de la población y que tiene que ver con el Estado y las políticas”, expresó.
Mientras que las comunidades rurales padecen muchas carencias por la misma política rapaz que ejerce una violencia económica y cultural hacia estas y que solo busca explotar los recursos de cada zona que representa una oportunidad de saqueo.
Actualmente existe un sistema de los grupos del poder, el cual violenta a las comunidades, pues se les enseña que se deben usar tecnologías en el campo, y esa idea que se tiene de progreso termina por afectar y contaminar.
Un ejemplo claro son las mismas empresas que dan créditos para producir venden los herbicidas y los fertilizantes, y ellos mismos te compran la cosecha; esta política no es para que el productor esté mejor sino para que se beneficie la empresa.












