Suicidio, foco rojo para el sector juvenil

Los casos de suicidio en los últimos años han ido en aumento, principalmente entre adolescentes y adultos, al grado de convertirse en el foco rojo de la salud mental. Un factor preocupante es que en internet ya circulan tutoriales de cómo hacer un nudo con una soga y otros juegos que atentan contra la propia vida.

Roger Enrique Merchant Prado, jefe de la Clínica de Emergencias Mentales para el Adolescente (EMA) de la Secretaría de Salud, mencionó que desde antes de la pandemia el suicidio ya era un problema de salud pública, el cual le compete a toda la sociedad chiapaneca, ya que la mayor incidencia se da entre adolescentes que forman el grupo poblacional mayoritario de la entidad, según datos del Inegi.

Pandemia, un detonante

La cifra de por sí ya era alta y preocupante entre adolescentes y adultos, pero actualmente el encierro, la suspensión de clases presenciales, la pérdida de empleo, la falta de actividad física, el bombardeo de información sobre la pandemia, la pérdida de un familiar por el virus, se han convertido en factores que desencadenan un alza de suicidios.

Por igual está la violencia intrafamiliar, la cual se potencializó con el confinamiento; las adicciones, que ante la suspensión de actividades muchos pacientes recayeron o muchas personas empezaron a consumir alcohol, marihuana y otras sustancias.

A esto se suma dos de las secuelas que desarrollan algunos sobrevivientes del coronavirus: la depresión y la ansiedad, lo que conlleva a un muy posible origen del suicidio, si no se atienden de forma oportuna y adecuada.

La edad de las personas que cometen suicidio ha disminuido, se han detectado casos de niños, cuyos factores van desde el abuso sexual, abandono social o explotación, y el maltrato.

Factores generales

Comúnmente la familia y amigos observan la conducta del adolescente, si es agresivo, rebelde, si consume drogas o alcohol, regala sus cosas o manifiesta que ya no quiere vivir, pero los verdaderos factores de riesgo son mentales, sociales y espirituales.

Pueden ser desde la violencia intrafamiliar, el divorcio de los padres, adicciones en el hogar, la aceptación de la identidad sexual y de género, la exclusión social. Muchas veces el suicidio es el resultado de un historial de hechos negativos que impactan en la vida de la persona, lo que hace que en cierto punto colapse.

Es importante, dijo, saber identificar conductas suicidas y actuar a tiempo. Desde los primeros síntomas de alerta, que pueden reflejar una crisis existencial, hasta cuando la persona manifiesta que ya tiene un plan para acabar con su vida, incluso que ha buscado información al respecto.

Internet, herramienta peligrosa

Los niños y los adolescentes que utilizan el internet sin supervisión alguna, se vuelven vulnerables a engaños, acoso, fraudes y otros delitos, pero también a juegos y retos que los manipulan y podrían llevar a atentar contra su propia vida; por ejemplo, ver tutoriales de cómo hacer un nudo con una soga para suicidarse.

Destacó que la familia y los amigos pueden intervenir a tiempo para evitar un suicidio, identificando los factores y síntomas de riesgo. Pueden dar lo que se conoce como primeros auxilios psicológicos, sin necesidad de ser especialistas en salud mental, ya que se trata de ser una red de apoyo emocional. Hay que tener en cuenta que no existen suicidas como tal, lo que quieren es acabar con el dolor emocional.

“La Clínica EMA participó y obtuvo un premio nacional, es la primera clínica de prevención del suicidio en el sur y en el país, de la atención en el adolescente”.

“La Clínica EMA cuenta con tres líneas de atención abiertas las 24 horas, hay consulta presencial, hay cuatro centros de salud que sirven como red de apoyo en Copoya, El Valle, Terán y Tuxtla”.

“Dependiendo la necesidad de cada persona se canalizan, por ejemplo, si sufre una adicción, si requiere internación por un trastorno, si presenta una enfermedad como el VIH…”.

“Si identificamos que un familiar ya tiene planes suicidas, lo primero que debemos hacer es guardar todos los objetos punzocortantes que pudieran servirle para hacerse daño…”.

“Es totalmente cierto que durante la temporada navideña incrementan los intentos de suicidio, por ser muy emotiva, muy afectiva… Personas con problemas familiares, que han perdido a alguien, caen en depresión”.