Trabajo doméstico sigue sin ser valorado

En Chiapas no existen leyes para defender los derechos de este sector. CP
En Chiapas no existen leyes para defender los derechos de este sector. CP

Ana López, mujer indígena tseltal, se empleó -orillada por la pobreza- en un hogar de Tuxtla Gutiérrez como trabajadora doméstica a la edad de 19 años. Tenía la esperanza de tener un mejor porvenir. En la actualidad tiene 56 años y sigue ejerciendo el mismo trabajo.

A pesar de haber mejorado sus condiciones laborales, todavía falta mucho para defender los derechos de muchas trabajadores domésticas en Chiapas.

Como la mayoría de mujeres indígenas que salen de sus hogares, Ana o “Yara”- como la bautizaron en el trabajo donde permaneció por más 15 años- se empleó en el trabajo doméstico, oficio que sigue siendo desvalorado por la sociedad mexicana, un poco más en Chiapas, en donde no existen leyes para defender sus derechos.

“Yarita”, como algunos la llamaban con cariño, comenzó a trabajar en un hogar de la zona céntrica de Tuxtla Gutiérrez, en donde desde que llegó no contó con ningún beneficio laboral pese a todo el tiempo que trabajó en ese hogar; percibía cada mes un sueldo muy bajo, aunque señala que el tener un techo y comida a diario fue benéfico para ella, ya que de la comunidad de donde venía apenas les alcanzaba para hacer tortillas y comer frijoles todos los días, pues pertenecía a una numerosa familia.

Cuenta que en muchas ocasiones pensó en salir huyendo de donde trabajaba, pues los maltratos eran recurrentes y la cantidad de labores era excesiva.

“Me levantaba a las seis de la mañana a barrer, trapear, hacer comida, mandados, planchar, lavar, entre otras tareas hasta la noche. Todos los días, incluso los domingos, pero todo lo soporté por mi hijo, que nació cuando me encontraba en ese hogar”, contó.

Ana López continúa trabajando como empleada doméstica, pero ahora para una familia con domicilio ubicado al Norte-Oriente de la capital, en donde señala: “Me siento a gusto, pues mis patrones no me exigen demasiado, me dejan prácticamente sola todo el día porque trabajan, y puedo ver mis novelas o el noticiero a gusto con `puchi´ -un gato que adoptaron y quien es su compañía la mayor parte del día-.

Datos

A pesar de que a nivel nacional existe el Sindicato Nacional de Trabajadoras Domésticas, el desconocimiento no permite que las empleadas en el estado se informen sobre cómo hacer frente a agresiones y abusos laborales.

Actualmente el salario de las trabajadoras domésticas en la entidad varía de acuerdo al “patrón” o en su caso “patrona”, y va desde los 100 a 150 pesos diarios; sin embargo, esta cifra en declaraciones de la secretaria general de la Confederación General de Trabajadores (CGT), Reyna Cruz Toledo, no es suficiente; toda vez que los gastos de vivienda, alimentos, vestido, gastos escolares, entre otros, son superados por el dinero que ganan.

En agosto del 2015 se fundó el primer Sindicato Nacional de Trabajadores y Trabajadoras del Hogar, el cual tiene hasta la fecha 800 trabajadoras afiliadas en nueve estados de la República. Revelan que prevalecen en muchos casos la violencia física, privación ilegal de la libertad y la explotación infantil en las trabajadoras del hogar.

Cabe destacar que el salario injusto, la falta de un contrato, descansos obligatorios, seguridad social y otros elementos, dan cuenta de un Estado incapaz de garantizar la vida digna de las mujeres trabajadoras del hogar. Falta la elaboración de marcos jurídicos y normativos, así como de políticas públicas, que posibiliten, ejercer plenamente su derecho a un trabajo digno.