Transgénicos no afectan la salud

Transgénicos no afectan la salud

De acuerdo al investigador del Instituto Tecnológico de Tuxtla Gutiérrez (ITTG), Federico Gutiérrez Miceli, la aceptación de los organismos genéticamente modificados o transgénicos tiene que ver más con una cuestión de política económica, que con daños a la salud.

Explicó que existen grandes empresas trasnacionales que acaparan la venta de agroquímicos, mismas que no aceptarían la disminución de sus ventas por el uso de esas semillas y granos que son más resistentes y que no requieren tanto del uso de sus productos.

Si bien dijo que en varias partes del mundo hay organizaciones civiles en contra del uso de este tipo de productos, haciendo referencia a la generación de enfermedades como cáncer y otros padecimientos, “la realidad es que no han presentado ninguna evidencia científica que comprueben tales argumentos”.

Consideró que el uso de la biotecnología para el mejoramiento de la calidad de productos del campo se debe fortalecer, ya que contribuye a la solución de diversas problemáticas que actualmente existen en varias partes del mundo, como es el caso de la entidad.

Aseguró que a través de la biotecnología y la bioquímica se podría elevar el mejoramiento de las semillas y por ende la producción, toda vez que ambas disciplinas contribuyen a la investigación para el mejoramiento de los genes.

Agregó que con las investigaciones hechas hasta hoy día, se ha comprobado que con estos tipos de productos podría resultar más inocuo la implementación de semillas genéticamente modificadas o mejoradas que la utilización de agroquímicos en las plantaciones.

Con ello, coincide el investigador Luis Herrera Estrella, integrante del Consejo Consultivo de Ciencias, especializado en el campo de los transgénicos, que asegura hay miles de estudios que demuestran que los transgénicos no representan ningún peligro para la salud humana ni para la biodiversidad.

Refirió que el cultivo de los organismos genéticamente modificados va en aumento, tan sólo en 2017 más de 17 millones de agricultores en 18 países diferentes alrededor del mundo, los sembraron en más de 189 millones de hectáreas.

En nuestro país, entre el 2005 y 2017 se cosecharon cultivos transgénicos en más de cinco millones 700 mil hectáreas a través de 595 permisos, otorgados por la Sagarpa y la Semarnat.

Maíz transgénico

Según la organización internacional Greenpeace, en su informe Los transgénicos en México: 20 años de resistencia y lucha, cuando un fabricante de tortilla empieza a sustituir el mai´z blanco mexicano por el mai´z amarillo gene´ticamente modificado procedente de Estados Unidos, que es ma´s barato, surge una serie de preocupaciones sanitarias por el uso de glifosato.

Dicho herbicida fue declarado por la Agencia Internacional para la Investigacio´n sobre el Ca´ncer, organismo de la Organizacio´n Mundial de la Salud, como “probablemente carcino´geno para el ser humano”, lo que cobra relevancia dado que los mexicanos consumen en promedio 90 kilos de tortilla cada an~o.

La organización señala que el uso de mai´z transge´nico de Estados Unidos en las tortillas va acompan~ado de una pe´rdida de su contenido nutricional, y se aleja de la pra´ctica tradicional y del proceso de nixtamalizacio´n, que consume ma´s tiempo.

Productos mini

Además el uso de estos organismos se ha enfocado a problemáticas y necesidades del campo ante los efectos del cambio climático, que han derivado en la disminución de la producción.

El investigador Federico Gutiérrez Miceli mencionó en relación al tema el consumo de productos mini, también conocidos como cherrys o bebés, que son aquellos provenientes del campo envasados o empaquetados en tamaños miniatura.

“Actualmente se comercializan de esta forma tomates, zanahorias, papas, melones, sandías, pepinos, calabazas y elotes con tamaños diminutos que resultan muy curiosas y atractivas para los consumidores”.

Enfatizó que esta tendencia va más enfocada a una cuestión de mercadotecnia de las grandes empresas y no tanto a la modificación genética o uso de transgénicos.

Se trata de una técnica que usan los productores para seleccionar sus productos cuando apenas están en crecimiento, es decir, no se logran desarrollar totalmente.

“Lo que hacen es seleccionar de las plantaciones que se siembran de manera habitual; sólo que no logran a llegar a su etapa adulta, pues son seleccionadas cuando están pequeñas”, concluyó.