Recientemente en el Senado se planteó la necesidad de actualizar el marco jurídico en la comercialización de dispositivos electrónicos de tabaco y nicotina, ante la falta de control que prevalece y que pone en riesgo la salud de millones de personas, particularmente de la infancia y la juventud.
Al respecto, Mauricio Montes Castro, representante de la asociación civil Comunicación, Diálogo y Conciencia (Códice), señaló que actualmente los cigarros electrónicos no están dentro del marco jurídico federal, una forma de prohibirlo fue restringiendo su importación y por lo tanto su venta.
El decreto presidencial considera prohibida la producción, venta e importación dentro de nuestro país, sin embargo, los dispositivos que pueden ser de tabaco calentado, vaporizadores o aerosoles con nicotina y otras sustancias tienen alta presencia en todo México que se incrementó todavía más a raíz de la pandemia.
Desafortunadamente, dijo que los dispositivos se publicitan como una opción para dejar de fumar, porque así son los estudios de conflicto de interés que ha utilizado la industria tabacalera para la promoción, se han difundido y dirigido cada vez a los adultos, pero también a la adolescencia y juventud por los sabores que manejan.
Muchos utilizan colores y sabores relacionados a dulces populares entre niños y adolescentes, los promocionan en redes sociales a través de “influencers”, incluso hay máquinas expendedoras en nuestro estado y en el país con libre venta para cualquier persona.
En el caso de Chiapas se contemplan como productos de tabaco, es decir, está prohibido utilizarlos en espacios cerrados, como lugares de trabajo, restaurantes, cafeterías y lugares de concentración masiva. La ley local engloba estos dispositivos como si fueran cigarros.
Mencionó que a pesar de que la ley prohíbe fumar y utilizar los productos en espacios cerrados, miembros de la organización han hecho un monitoreo en bares y restaurantes, encontrando en más del 70 por ciento áreas de fumar que no cumplen con la legislación, además han encontrado en uno de cada tres bares y restaurantes a personas fumando.
Pero, agregó, han encontrado poca gente vapeando (utilizando cigarros electrónicos), lo que quiere decir que no los usan en público, que los olores llegan a ser tan discretos que no se pueden percibir o que se utilizan en otros espacios más privados.
Montes Castro apuntó que a través del Instituto Nacional de Salud Pública y otros organismos nacionales han dado a conocer que, aunque hay afectaciones documentadas provocadas por los cigarros electrónicos, como la Evali (una lesión pulmonar asociada al vapeo), no se sabrá de un impacto real hasta pasados algunos años.











