Alejandro Aguilar, una vida dedicada a las tacleadas

Fotografía: Cortesía
Fotografía: Cortesía

Hablar de Futbol Americano en Chiapas es hablar de personas que se han mantenido y afianzado como auténticas instituciones en los emparrillados. Este es el caso del “coach” Alejandro Aguilar Ruiz y el equipo que fundó en el año de 1982, Osos de Chiapas.

A través de una charla para los lectores de “Cuarto Poder”, Alex hizo un recorrido por la historia de más de cuatro décadas en el deporte de las tacleadas. Años marcados por grandes éxitos, aprendizaje, disciplina y sentido de pertenencia en una comunidad entrañable de jugadores que hasta hoy se tienden la mano para mantener el ovoide con vida.

Un recorrido por dos historias “Coach”, ¿cómo empezó usted en el Futbol Americano?

Empecé viviendo relativamente cerca del Futbol Americano como convivencia. En realidad, yo debí haber jugado Beisbol, porque mi abuelo materno era “manager” de un equipo, mi tío era pícher y mi hermano fue muy buen cácher y excelente bateador. y desde los tres años me llevaban con ellos como mascotita al Beisbol. Pero mi hermano y su grupo de amigos de la calle, entre ellos quien después fue mi cuñado, tenían su equipito de Tochito y me jalaban a mí para jugar.

Ellos tenían mucho gusto por el Futbol Americano e iban a los clásicos Politécnico-Universidad y me llevaban desde que tenía cinco años, entonces empecé a vivirlo como pequeño espectador, y ya más grande nos cambiamos a la casa que compró mi papá en la colonia San Antonio, Azcapotzalco, y un tío de uno de mis amigos, egresado del Politécnico, me llevó a jugar a Politos, A. C. (formado por exjugadores del Politécnico), en infantil; tendría yo unos 12 años. Ahí empecé en categorías infantiles y jugué prácticamente tres temporadas.

Después entré a la Preparatoria número 4, en México, que tenía un equipo de mucha tradición: los Cuatreros de la Prepa 4 ,y la línea era jugar juvenil en Prepa 4, categoría intermedia en Escorpiones Rojos de Ingeniería y después Liga Mayor en Cóndores. Yo jugué en Cuatreros y en Escorpiones Rojos, pero ya no pude jugar Liga Mayor porque me casé muy joven, a los 20 años.

Más adelante jugué en una categoría superior, lo que hoy sería la categoría master, primero en Felinos y después en la Ola Naranja, con exjugadores de Pieles Rojas. Ahí conocí a muchos amigos y “coaches’’, entre ellos a los hermanos Vega, Ernesto y Carlos Vega, quienes después fueron “coaches aquí”. Yo jugué en Prepa 4 con su hermano menor, Ricardo Vega. De esa relación salió la invitación para venir a Tuxtla Gutiérrez como “coach”.

Impulso inicial al ovoide

Para el “coach” Alejandro, uno de los recuerdos más vivos es su llegada a esta ciudad para trabajar en el plantel 01 del Colegio Bachilleres de Chiapas (Cobach), en 1981. Reconoce que, contrario a lo que pudiera pensarse, el nacimiento del Futbol Americano en la capital no fue tan difícil, porque a diferencia de otros lugares de la República, donde se empieza poco a poco, aquí tuvo un inicio excelente.

“Cuando don Juan Sabines Gutiérrez quedó como gobernador, primero interino y después ratificado, invitó como director de Educación Física a Julio Alvarado Gutiérrez. Él tenía un sobrino en México que había sido jugador de Pumas CU, de una generación muy buena, junto a Joaquín Castillo, quien después fue comentarista de televisión”, cuenta. “Julio Alvarado era una persona muy grande y fuerte. Había trabajado con Guillermo López Portillo en el INDE, en la Ciudad de México. Guillermo López Portillo era fanático y exjugador y promovió mucho una liga superior. Cuando Julio Alvarado llegó a Chiapas se encontró con que unos muchachos de la preparatoria, a quienes les gustaba el Futbol Americano, tenían su equipo llamado Trucker”.

Asimismo, señala que: “también existía el equipo Escarabajos. Eran equipos incipientes, sin utilería; jugaban entre ellos, sin tacleo formal y sin equipamiento. Estos muchachos fueron a verlo para pedir apoyo y, como exjugador, él se sorprendió y le dio mucho gusto. Les dijo que sí, que había que sacar adelante el Futbol Americano, empezó a hablar con las autoridades y se consiguió apoyo y de golpe salieron 12 equipos con utilería nueva; eso no pasa en cualquier lado, pero había que traer ‘coaches’ porque no había quién entrenara”.

Recuerda que Ricardo Valdés fue de los primeros en venir y empezó a sumar gente. Invitó a los hermanos Vega; ellos a su vez invitaron a Carlos Ortega y él fue quién lo incentivó a venir a Chiapas. En ese momento clave en la historia del Futbol Americano surgieron varias escuadras de la Unach: Búhos de Leyes, Buitres de Medicina, Guerreros Mayas de Ingeniería, Jaguares de Administración y Lacandones de Administración de Tapachula. También emergieron los Lobos Plateados, Cherokees, Truckers de la Prepa Diurna, Búfalos de la Prepa Nocturna, Escarabajos y Conejos del Tecnológico Regional.

“Todos salieron equipados. Los muchachos le quitaron el plástico a la utilería; se les proporcionaron uniformes. La verdad, fue algo muy bonito. El Futbol Americano en Chiapas nació bien y nació en grande”, indicó.

Nacen los Osos

La colonia Terán hace más de 40 años —recuerda— no era ni por asomo lo que es hoy. “En ese tiempo, alrededor del Cobach había mucho terreno descampado. No estaba ni Plaza Crystal. Los muchachos bajaban por veredas para tomar su transporte, entonces parecía una especie de montaña.

Cuando estábamos viendo nombres para el equipo, salieron varias propuestas; algunos decían “Montañeses”, otros mencionaban “Fire Bears”, y por ahí empezó a sonar “Osos”. Los osos quedaban más a modo, por esa idea de la montaña. De ahí salió el nombre.

Después de más de cuatro décadas formando atletas, ¿qué significa para usted ver que Osos sigue siendo una institución viva en Chiapas?

Es un gran orgullo, por todo lo que significa y por todo lo que se pasó. Hubo momentos en los que parecía que el Futbol Americano iba a desaparecer en Chiapas. Fue una necedad compartida con Adán Ramírez. Primero fuimos “coaches”, después amigos y luego compadres. En un momento en que todo estaba muy decaído, empezamos a promover la categoría juvenil.

Eso se convirtió en un semillero muy bonito, porque es la edad de la preparatoria, cuando los muchachos empiezan a formarse. También he tenido la suerte de que muchos exjugadores se me han sumado como “coaches”. Otros han ayudado al equipo con uniformes o comprando utilería, esa ha sido una gran satisfacción.

Independientemente de lo que te da el deporte con triunfos y campeonatos, cuando volteas atrás es más satisfactorio ver a esos muchachos, ahora hombres realizados, siendo personas de bien. Incluso ahora ya soy “coach” de los hijos de algunos de ellos, y por ahí ya empezamos a ver también a algunos nietos.

¿Hay alguna generación o algún equipo que recuerde con especial cariño por lo que representó en la historia de Osos?

Son varias generaciones. La primera es muy significativa. Afortunadamente, ahora con el Whatsapp seguimos en contacto con ese grupo. Desgraciadamente, varios de ellos ya fallecieron; uno de ellos falleció a principios de este año. Esa primera generación fue muy importante porque también me formó como “coach”. Yo era muy joven y con ellos aprendí muchas cosas. También aprendí errores que no se deben cometer, tanto en situaciones de juego como en el trato con los muchachos.

Hay otra “camada” muy especial, como le llamamos nosotros, que fue tricampeona en juvenil (entre 1993 y 1995) y después tetracampeona en intermedia (1996-1999). Fue una excelente generación que se juntó con otra que venía atrás y eso permitió alargar un poco esa etapa. Ahí estaban Fabián Melgar, Juan Carlos Pérez Muñoz, Raúl González Escamilla, entre muchos otros. Algunos de ellos alcanzaron a jugar con mi hijo Alex. Fue un grupo muy grande y muy especial.

Más recientemente también hubo otra generación muy significativa, con jugadores que ahora están en Liga Mayor en México (Gerardo Salas con Linces UVM, Diego Bolívar con Borregos del Tec y Tadeo Osorio con Leones de la Anáhuac).

Laureada trayectoria

Sus más de cuatro décadas de trabajo en favor del Futbol Americano en Chiapas le valieron su inducción al Salón de la Fama Nacional en 2024 en el Congreso de la Unión.

“La verdad, es algo muy satisfactorio. Reconforta mucho que se reconozca la labor de todo este tiempo. Son reconocimientos que uno atesora mucho. Además, que desde el centro del país, donde es más fácil elegir a gente de allá, volteen también hacia el sur, hacia nosotros, es algo muy agradable. Después de tantos años, que reconozcan la labor siempre se siente muy bien”, externó.

Cuando piensa en el legado que ha construido con Osos, comparte que le gustaría que las nuevas generaciones recuerden su pasión por este deporte y el amor al equipo. “Creo que el amor a nuestros colores es fundamental. Me gustaría que pensaran en mí como la persona que les enseñó este deporte y que, a través de su filosofía tan especial, les transmitió valores importantes. El Futbol Americano tiene una filosofía única: el trabajo en equipo, el esfuerzo, la resiliencia, el jugar con dolor, el ignorar molestias por tratar de seguir ayudando a tus compañeros. Eso es de lo más importante que te da este deporte: el compañerismo y la hermandad”, considera.

Finalmente, Aguilar resalta cómo “Cuarto Poder”, en sus 50 años, ha sido parte de la historia y de su día a día. “Yo iba a buscar ‘Cuarto Poder’ los lunes para ver si habían cubierto la nota, porque cubrían bastante el Futbol Americano. Recuerdo mucho nuestro primer campeonato de categoría juvenil. La final se jugó un 24 de diciembre contra Patos de Comitán; fue un partido muy difícil, pero lo ganamos y la nota salió en la primera plana de deportes, con una foto grande en blanco y negro de los muchachos festejando. Esa es una de las que más me ha gustado”.

También rememoró la ocasión en que vino a Chiapas el presidente de la Federación de Futbol Americano, Jorge Orobio. “Se quedó hasta el lunes y, ya en el aeropuerto, estaba hojeando el periódico. Ahí encontró en la primera plana de deportes de ‘Cuarto Poder’ la nota de la final y lo comentó después en un congreso de la Federación, que había ido a Chiapas, que vio una final y que al día siguiente el Futbol Americano estaba en la primera plana del periódico”, contó. “Por eso digo que ‘Cuarto Poder’ ha estado muy ligado a la historia del Futbol Americano en Chiapas y, por supuesto, a la historia del equipo Osos”.

Desde aquellos primeros entrenamientos hasta las generaciones que hoy siguen unidas por la amistad, el deporte y los colores del equipo, Aguilar Ruiz reconoce que el mayor triunfo no solo está en los campeonatos, sino en ver a sus exjugadores convertidos en profesionistas, padres de familia, entrenadores y hombres de bien. Su reciente reconocimiento nacional confirma una trayectoria construida con amor al emparrillado y entrega hacia la formación de jóvenes chiapanecos.