Alemania * EFE. Beckembauer se consolidó como el 'Kaiser'. Como uno de los mejores de siempre. El mejor en su puesto. Gerd Muller destapó las condiciones del auténtico artillero. Del ariete puro. Fue el máximo goleador. Firmó diez dianas. La progresión y autoridad germana quedó ratificada cuatro anos después.
En Alemania Federal 1974 logró el título mundial después de batir en la final a la Holanda de Johan Cruyff (2-1). El equipo que mejor Futbol firmó. El futbol total de la 'naranja mecánica'. Polonia terminó tercera. Fue otra de las grandes noticias del campeonato de la mano de Kazimierz Deyna. Su delantero Gregorz Lato fue el goleador con siete tantos. Nombres destacados del Mundial que ensalzó a otros como el propio Beckenbauer o el brasileno Luiz Pereira.
Nunca hasta ahora encontró su recompensa Holanda. A pesar de ejecutar el juego más espectacular del momento. Cuatro anos después, con retazos aún de su generación de oro pero sin su referente Johan Cruyff, volvió a alcanzar la final. Argentina 1978 parecía el momento adecuado del bloque entrenado por Rinus Michels.
Pero se volvió a topar con el anfitrión y perdió la final contra la Argentina de César Luis Menotti (3-1) en un torneo politizado. De un pueblo sometido por la dictadura del general Jorge Videla y agarrado a las buenas noticias de su selección. Un consuelo único en un momento deprimente. Fue el momento del delantero Mario Alberto Kempes, máximo goleador (seis goles) y uno de los mejores del campeonato junto con el holandés Rob Resenbrink.
Espana, ausente en las últimas ediciones, volvió a la cita mundialista en Argentina. El equipo de Ladislao Kubala, liderado por José Martínez Pirri y Juan Manuel Asensi, entre otros, no sobrepasó la primera fase.
La explosión participativa llegó en el Campeonato de Espana de 1982, donde quedó confirmada la evolución de la cita. Por primera vez veinticuatro selecciones formaron parte de la fase final. El conjunto hispano, dirigido por Jose Emilio Santamaría tuvo un fracaso total. Firmó la peor actuación de un conjunto anfitrión en un Mundial. La Copa fue conquistada por Italia, que se llevó la final después de derrotar a Alemania Federal por 3-1.
Del equipo transalpino, que subrayó su histórica competitividad, sobresalió el ariete Paolo Rossi, máximo artillero con seis tantos. Aunque sus números estuvieron oscurecidos por el brillo de su companero Bruno Conti y, especialmente, del francés Michel Platiní y el brasileno Falcao.
México 1986 destapó definitivamente una nueva leyenda. Fue el Mundial de Diego Armando Maradona, iluminado, además, por el éxito de su selección, Argentina, que logró su segundo título después de vencer a Alemania por 3-2.
Maradona dejó imágenes eternas para este deporte. La magia de sus botas aunó la admiración de los seguidores. Sus condiciones se exhibieron a lo grande en México, que organizó el torneo por segunda vez. Y entre sus numerosas acciones la historia resguarda los dos tantos a Inglaterra: el de 'la mano de Dios', que delató la astucia del Pelusa, y el segundo, una obra enmarcada en la leyenda.
Una lección de velocidad, técnica y habilidad en cincuenta metros de recorrido, con el balón adosado a sus pies. Regate tras regate a jugadores ingleses hasta llevar el balón a la red.
Para el combinado inglés quedó el honor del máximo goleador, Gary Lineker, que marcó seis tantos en un acontecimiento donde Espana disfrutó de la elevación de Emilio Butragueno y sus cuatro tantos en Querétaro frente a Dinamarca. Sin embargo, se estancó en los cuartos de final.
Italia 1990 coronó por tercera vez a Alemania. Venció en la final a Argentina (1-0), entre imágenes de desolación de Maradona, líder de un bloque discreto encauzado por el talento y el genio del diez sudamericano. La derrota fue cruel para el conjunto albiazul, que perdió por un gol de penalti marcado por el defensa Andreas Brehme.
Fue un Mundial gris. Una pausa en plena efervescencia mundialista. El alemán Lothar Matthaeus fue el mejor del campeonato, cuyo mejor artillero fue el italiano Salvatore 'Toto' Schillaci, que consiguió seis goles.











