El 2023 de la selección mexicana, El año postmundialista —el primero de preparación rumbo al próximo mundial, en casa— fue de altibajos y muchos cambios. Vaya, hasta de apodo cambiaron, ya que el Tri dejó de ser el Tri por culpa del Tri (la banda).
De "Tata" a Cocca a "Jimmy"
Este año lo comenzamos sin DT tras la evidente salida de Gerardo Martino, quien llegó con bombo y platillo y se fue por la puerta de atrás. Se rumoreaba que sería Almada, o Ambriz, o Bielsa, y por la derecha los rebasó Diego Cocca, con un empujoncito incluido de Irraragori.
Inició la era Cocca en febrero, y terminó en junio tras seis partidos. La primera Fecha FIFA, en marzo, pese a lograrse el objetivo de calificar en la Nations League, siguió la negatividad de la afición mexicana y las críticas por los que jugaban (y los que no).
Un empate insípido ante los gringos en abril solo sirvió para incrementar la mala racha sin ganarles. Dos amistosos insignificantes más y después llegó la catástrofe: la derrota más humillante ante nuestro máximo rival en 21 años.
No solo Estados Unidos nos pasó encima, sino que nos vimos ardidos, impotentes y superados. Un triunfo irrelevante ante Panamá no salvó a Cocca: ese compa ya estaba muerto y muy pronto le avisaron.
Se fue con más pena que gloria a solo unos días del inicio de la Copa Oro, y por las prisas y la practicidad llamaron a Jaime Lozano, quien ya había dirigido a la sub-23 y tenía sus oficinas en Coapa, puesto para dirigir al América si Jardine no llegaba.
El "Jimmy" hizo lo mínimo que se esperaba, ganando ese torneo, y fue suficiente para pasar de interino a "permanente". ¿Es la mejor opción? No necesariamente, pero al menos se va ganando poco a poco a la afición y es alguien "moldeable". El resto del año fue una de cal y otra de arena, y concluimos sin sentirnos mejor que antes pero al menos con un DT mexicano.
Las caras nuevas
Hace poquito las redes de @miseleccionmx presumieron que hubo 22 debutantes con la mayor de México. Claro, con tantos partidos fuera de fecha FIFA no había de otra, pero al menos nadie se puede quejar que no se le está dando chance a sangre nueva.
Relevantes, eso sí, muy pocos: César Huerta, Luis Ángel Malagón, Marcel Ruiz, Jordi Cortizo, Ozziel Herrera y Ricardo Chávez son los únicos que, yo diría, podrían continuar a largo plazo.
El caso más sonado e importante fue el de Julián Quiñones, uno de los mejores jugadores de la liga por años y quien por fin consiguió a finales de año su naturalización. La única razón para no tenerlo era la xenofobia, y si bien le falta acoplarse, es un "refuerzo" que aceptamos con gusto y que no sobra nadita.
Otros casos sí fueron muy innecesarios, tales como Aldo Rocha, Alexis Peña, Jesús Orozco o Guillermo Martínez: podrán aportarte si de plano faltan los demás, pero difícilmente estarán contemplados rumbo al 2026.
Un trofeo más a la vitrina
México jugó realmente dos torneos este año: la Liga de Naciones, que fue la humillación que ya mencionamos, y la Copa Oro. Lo positivo: la ganamos y al menos no nos fuimos en ceros como en 2021. La mala: gracias a que EUA y Canadá jugaron sin varios de sus titulares, nos supo a menos de lo que debería.
Tal vez la hubiéramos ganado igual y hubiéramos roto los seis partidos que tenemos sin ganarle a los gringos, pero nunca lo sabremos, y por eso nadie realmente festejó.
El recuento de los daños
Un año después de quedarnos en fase de grupos de un mundial por primera vez desde 1978, ¿podemos asegurar que avanzamos? Si no, ¿en qué estamos peor? ¿Hay más o menos talento que antes?
Por lo menos dos jugadores se afianzaron como nuestros máximos estandartes: Santi Giménez y Edson Álvarez. Quiñones y Huerta no eran opciones antes, y la dupla Johan-Montes se adueñó de la central. Hay buena competencia por la lateral derecha y Malagón alzó la mano para la portería.
Pero es poco, y el mundial en casa ya nos respira en la nuca. Por ahora, la Copa América es el máximo reto.
¡Hasta la próxima y Feliz Año Nuevo a todos!
Cualquier comentario o pregunta, escríbanme a [email protected]












