Juan Carlos Bonifaz ha callado voces en su lucha por la inclusión

Juan Carlos Bonifaz ha callado voces en su lucha por la inclusión

Recibió un no como respuesta, pero él demostró que sí podía. El atleta Juan Carlos Bonifaz Pérez solicitó a los organizadores de una carrera pedestre que lo inscribieran para participar; sin embargo, recibió negativas,, ya que no confiaron en su capacidad por estar en silla de ruedas.

Nadie está exento de padecer el virus de la poliomelitis, una enfermedad viral que afecta los nervios hasta llevar a la parálisis total o parcial a una persona y que mayormente se presenta, según estudios médicos, en menores de 5 años.

Desde los tres años de edad, Juan Carlos sufre secuelas de la polio que le provocaron no volver a caminar. “Yo me quedé sin movilidad de las piernas, pero con terapias logré tenerla. Actualmente camino con muletas y la silla de ruedas la uso para hacer deporte”, comentó en entrevista.

Nació en Tuxtla Gutiérrez en abril de 1977. De profesión es técnico en sistemas y labora para la administración municipal. Es casado desde hace cuatro años y padre de cuatro niños, además de amante de los deportes desde su juventud. “He corrido un maratón y un aproximado de seis medios maratones. El Atletismo lo practico desde hace 12 años y el Basquetbol (sobre silla de ruedas) desde hace aproximadamente 20 años”, asegura.

El tuxtleco se mantiene en movimiento todo el tiempo. Labora de lunes a viernes y el fin de semana se levanta muy temprano para trasladarse al lugar de la carrera atlética donde habrá de participar, en la que le esperan 5 o 10 kilómetros de distancia para recorrer, aunque el desafío comienza desde que sale de su hogar.

“Es difícil porque no tenemos vehículos adaptados para podernos trasladar a diferentes lugares. Tenemos que cargar la silla y subirla al transporte. En ocasiones sufrimos discriminación por parte de los transportistas porque piensan que nos van a cargar, pero también existe el lado bueno de las personas que nos apoyan para poder subir”, agrega.

Lo anterior implica para él levantarse más temprano, ya que ha esperado hasta dos horas el transporte público. “Cuando los eventos son en Tuxtla me traslado en Conejobús; actualmente hay de los que tienen rampa, pero a veces esos vehículos tardan mucho en pasar o no están disponibles”, explica, y hace un llamado a los choferes y a la autoridad correspondiente a ser conscientes de esta situación.

Una vez que arriba al lugar de la cita, se prepara junto con el resto de corredores convencionales. Enseguida se perfila en el punto de partida para esperar el banderazo de salida. La mayoría de las veces Bonifaz es el único participante en su categoría, debido a que a los atletas en silla de ruedas pocas veces son tomados en cuenta.

Pese a ello no deja de asistir, porque dice que el deporte le ha ayudado físicamente. “Me ayuda en el desarrollo de mi discapacidad. A desarrollar un poco más de fuerza en los brazos para poder sostenerme o ser un poco más despierto ante diversas situaciones”, asevera.

De acuerdo con las diferentes convocatorias que son emitidas por los organizadores de carreras, las categorías que generalmente incluyen son libre, master, veteranos, hasta infantil, pero no la de ciegos y débiles visuales y silla de ruedas.

“Yo participo en las carreras para que seamos incluidos como deportistas. En una ocasión quise participar en una carrera en Coita, la del Carnaval Zoque, pero me dijeron que no porque implicaba riesgos. Al final me dejaron correr y les di la sorpresa de que pude terminar la carrera sin ningún contratiempo. Al siguiente año, ellos (los organizadores) me llamaron para que volviera a participar y a partir de ahí abrieron la categoría para nosotros”, explica Bonifaz.

El atleta dijo que gracias a que ha estado presente en diferentes eventos, han estado incluyendo la categoría de silla de ruedas, lo cual se ha visto en los últimos meses; sin embargo, todavía hay quienes no se deciden.

Aunque la mayoría de las personas que participan en las justas pedestres lo hacen por salud, el favoritismo en los eventos se ve desde la premiación, ya que los competidores convencionales que ganan los primeros lugares se llevan los mejores premios. “A nosotros nos han llegado a dar balones de Futbol y hasta nos hemos llevado la sorpresa de que hasta están ponchados, y sucede porque no contaban con una premiación para nosotros”, relata.

Para una persona que practica el Atletismo en silla de ruedas suele ser costoso por el mantenimiento que esta requiere. Bonifaz asegura que un par de llantas laterales como las que tiene su silla cuestan en promedio 900 pesos y las delanteras, unos 300. Asimismo, cuenta con ocho baleros y cada uno cuesta al rededor de 50 pesos. De ahí la importancia de que si hay premiación en las carreras, esta sea justa.

Bonifaz Pérez ha traspasado fronteras con la discapacidad y esto ha sido un factor importante en su desarrollo como persona, ya que le ha dado la voluntad de hacer la cosas que le apasionan, como practicar el Baloncesto. Muestra de ello es que logró formar parte de la selección chiapaneca de Basquetbol sobre Silla de Ruedas.

“Con el deporte uno piensa diferente, ya no tanto en la discapacidad sino en la voluntad de hacer otras cosas”, afirma, y convencido señala que seguirá luchando desde su trinchera, corriendo kilómetros para tener una sociedad más paciente, sensible e incluyente.