Maracaná: respeto para finalistas

"Río de Janeiro * EFE. Los estadios de Futbol tienen vida propia: se entristecen con las derrotas, explotan de alegría con los triunfos, adoran a los ""duenos"" de la pelota, vibran con los goles, recelan de los engreídos y respetan a los humildes.

Los estadios son templos, catedrales o santuarios, canchas gafadas o invencibles, lugares de reunión de devotos y de fanáticos, escenarios de amistades o de rinas, saunas colectivas o cámaras de refrigeración, en ellos soplan los vientos y se congelan los ánimos.

También son reinos de ""bestias negras"" y teatros donde amenaza el el ""miedo escénico"", un virus que provoca temblores en las piernas, paraliza la mente e infunde una sensación tal de resignación que algunos jugadores renuncian a ganar.

Hay aficionados que confunden el césped con el jardín de su casa y plantan enormes cabezas de ajos y entierran sapos para ahuyentar a los malos espíritus o para animarlos a surgir de sus escondites.

Los estadios son plazas de debates surrealistas. zCómo es posible que una misma jugada pueda contemplarse con miradas tan dispares? ""Pénalti clarísimo"", dicen unos; ""Puro cuento, ni siquiera lo tocó"", responden otros.

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