Juan Carlos Guillén * CP. La Liga Empresarial de Futbol no debe permitir hechos tan lamentables como el suscitado el fin de semana, cuando un jugador de nombre Omar Martínez Gutiérrez, del equipo Rax, agredió de manera artera a un árbitro del Colegio Chiapas, el cual es presidido por Carlos Sánchez. Lo anterior fue confirmado por fuentes cercanas a la Liga.
Fue en el partido de semifinales entre las escuadras de La Victoria y Rax que se dio el incidente que debe ser castigado por la Liga Empresarial de Futbol, lo que debe marcar un antecedente para los jugadores que cometan este tipo de acciones.
El duelo perteneciente a la Primera División transcurría con normalidad, hasta que llegó el segundo tiempo y el origen de la conducta antideportiva del jugador. El árbitro, del cual se omite el nombre para evitar represalias, marcó una falta por juego peligroso contra el jugador, el cual ya estaba amonestado en el partido, por lo que, al ser amonestado por segunda ocasión, tuvo que ser expulsado. Esto originó la reacción negativa del jugador Omar Martínez Gutiérrez, quien golpeó en el rostro al silbante.
La Liga Municipal dio a conocer que los golpes ocasionaron sangrado e inflamación en la cara, nariz y boca del nazareno, quien tuvo que parar el partido ante las condiciones hostiles existentes.
Aunque no es la primera vez que esto sucede en la Liga Empresarial de Futbol, los directivos deben aplicar una sanción ejemplar, la cual puede ser la expulsión del equipo, lo que puede ayudar a que los cuadros participantes cuiden el comportamiento de sus jugadores y eviten las agresiones de éstos.











