Hace cuatro meses, Ana Serradilla tuvo que someterse a una cirugía para que le retiraran el útero debido a la endometriosis y a una afectación en el colon.
La intervención cerró definitivamente la posibilidad de convertirse en madre, una decisión que por fortuna había tomado años atrás, aunque reconoce todavía le causa emociones. “Me duele no ser mamá, pero no es algo de lo que me arrepienta. Estoy muy agradecida con la vida que tengo, con lo que he logrado. Tengo una familia muy bella con hijastros y creo que tengo una existencia muy privilegiada como para quejarme”, comenta la actriz.
Decisión
Serradilla explica que había decidido no tener hijos antes de casarse con el empresario Raúl Martínez Ostos, en 2020. Desde que comenzó su carrera, en 1997, pasó de un proyecto a otro y durante años colocó su profesión por encima de otros aspectos de su vida. “Hubo un momento en que mi trabajo se volvió mi vida, por lo que sacrifiqué familia, salud y un montón de cosas que hoy no volvería a hacer”, acepta.
Aunque en algún momento contempló la maternidad, enfatiza que la cirugía terminó por cerrar esa posibilidad y que la experiencia también la llevó a revisar las decisiones que tomó durante su carrera y los límites que ahora procura establecer.
¿Hasta dónde?
Esa reflexión la conectó con El método Grönholm, obra del dramaturgo español Jordi Galceran que plantea hasta dónde está dispuesta a llegar una persona para conseguir un objetivo.
“Hay gente que pasa por encima de sí misma y otra pasa por encima de los demás para lograr algo. En mi caso, no soy mamá porque puse como prioridad el trabajo y tengo problemas de salud por lo mismo”, expresa.












