México * EFE Los aztecas sacrificaban ninos al dios de la guerra y el sol, Huitzilopochtli, para lograr la victoria en combates, y al dios de la lluvia, Tlaloc, para elevar la fertilidad y atraer lluvias. A los ninos dedicados a Huitzilopochtli, patrono de los aztecas, se les extraía el corazón por el abdomen o se les abandonaba en cuevas hasta morir por inanición. Esto se comprobó tras hallar en 2005 los restos de un nino sacrificado en la escalinata del templo de esta deidad en el DF.











