Buscan impulsar las artes escénicas

Buscan impulsar las artes escénicas

El día 2 de mayo se publicó la primera parte de la entrevista con el maestro Francisco Villalobos, en la que habló sobre el surgimiento la Compañía de Danza del Centro de Estudios para el Arte y la Cultura, así como de su trabajo y los objetivos que pretende cumplir durante su gestión.

En la segunda parte de esta charla, el maestro da a conocer quiénes son los integrantes de esta agrupación y las presentaciones que tienen en puerta. También explica cómo creó la pieza La Casa de los Dioses, que fue estrenada en la apertura de la exposición “Arqueología en laguna Mensabak. Una selva de símbolos”, la cual se exhibe en el Museo Regional de Chiapas.

¿Quiénes integran este grupo?

Los estudiantes (de todos los semestres) de la licenciatura en Danza del Centro de Estudios para el Arte y la Cultura (Ceunach). De segundo semestre: Valeria Stefania Blanco Becerril, Carlos Adolfo González Esquinca, Darwin Iván Guzmán Acuña, Madeline Carriedo López y Aylin Melissa Martínez Marín. De cuarto semestre: Juan Luis Trinidad Espinosa, Amauri Montesinos Pérez y Elizabeth de Jesús Pang Núñez. De sexto semestre: María de los Ángeles Argüello Maza y de octavo semestre: Emerson Saúl Aguirre Espinal y Alonso Genovez García.

Próximamente estarán en el Teatro de la Ciudad Emilio Rabasa y en Comitán de Domínguez. ¿Estas presentaciones forman parte de alguna gira?

Podríamos tomarla así, como una gira de arranque precisamente de esta nueva gestión que tiene un enfoque teórico-práctico. Sin embargo, estas dos funciones, son, en realidad, invitaciones directas dentro del marco del Día Internacional de la Danza (DID). En Comitán, por ejemplo, vamos al 2º Festival del Día Internacional de la Danza: Arte en Movimiento, que organiza la Escuela de Danza Multidisciplinaria de Comitán, que dirige, muy atinadamente la bailarina Cristel Aguilar (egresada de la licenciatura en Danza del Ceunach).

Llevamos un repertorio que integra danza contemporánea (Mónada) y etnocontemporánea (Chimul y La Casa de los Dioses; esta última también se presentó en la inauguración de los festejos del DID 2022 en el Teatro de la Ciudad Emilio Rabasa, el pasado 26 de abril).

Cuéntenos más acerca de la obra La Casa de los Dioses

Para comprender de forma más íntima la idea a desarrollar en la coreografía me dediqué a observar algunas imágenes relacionadas con el Dios Chaac (dios del trueno y de la lluvia) y que para los mayas lacandones fue conocido como Metsabak.

Recordé que cuando era niño, me gustaba ir al río de mi comunidad y cruzar por sus aguas, hasta llegar a la piedra que tenía ese nombre: Chaac. Para ese entonces no sabía la importancia del nombre. Hoy me doy cuenta que el linaje maya me ha acompañado todo el tiempo, por eso creo que la pieza surgió de manera orgánica y la pudimos tener, en poco tiempo, para la fecha en que se necesitaba cubrir el evento. Asimismo, me di a la tarea de escribir un poema en torno al tema a desarrollar. Aquí te lo comparto:

Mensabak

Oh, señor del trueno, efigie viviente de la lluvia,

guía a los sacerdotes, que su remo sea fuerte

y el humo del incienso purifique sus espíritus.

La laguna los espera.

Llevan el fruto del útero interminable de la vida,

Cargan a Ixchel, a su representación que será ofrendada

al agua, a la tierra, al fuego y al viento que acarrea las aguas del sagrado cielo.

Oh, Mensabak, tierra, gruta y risco, oráculo, casa de los dioses,

portal del Xibalbá, permite el encuentro, que se haga la fiesta y la lluvia caiga.

¿Actualmente trabajan en algún nuevo proyecto?

Sí, en una pieza coreográfica titulada Mónada, inspirada en algunas de las piezas escultóricas de la artista mexicana Yvonne Domenge, en la que se revela la filosofía de la armonía del universo, usando la sensación de las esferas y mandalas como símbolos del ser cuerpo, una mónada: en la filosofía de Leibniz, filósofo alemán, 1646-1716, “ser simple e indivisible que constituye en sí una imagen esencial del universo. La fuente, o el Uno, de acuerdo con los pitagóricos, fue un término para Dios o el primer ser o la unidad originaria, o para la totalidad de todos los seres, con el significado de ‘sin división’”.

Así, en la coreografía se percibe la trayectoria y el movimiento como un continuo discurrir por esa esfera en busca del centro, abstracto, complejo, múltiple e inalcanzable que invita a ver y a acariciar al espíritu en armonía con el universo. La pieza se acompaña de la música del compositor Thierry De Mey.