Crean Casa de México en Bulgaria

Ernesto Briseño señala que la Fundación Casa de México marca el inicio de varios proyectos de difusión en Europa. Cortesía
Ernesto Briseño señala que la Fundación Casa de México marca el inicio de varios proyectos de difusión en Europa. Cortesía

En la ciudad de Sofía, lejos de los espacios habituales de la diplomacia cultural mexicana, un grupo de connacionales decidió levantar un lugar propio para contar su país desde la experiencia cotidiana. Un lugar de cultura y encuentro, de fraternidad, guiado por el propósito de llevar por lo alto todo lo que conforma nuestro país. Así nació Casa de México en Bulgaria, una iniciativa independiente que busca acercar la cultura mexicana a la sociedad búlgara a través de proyectos educativos, artísticos y gastronómicos.

El espacio comenzó a tomar forma hace menos de un año, en noviembre, cuando sus fundadores organizaron la inauguración coincidiendo con la celebración del Día de Muertos. Desde entonces, la fundación ha desarrollado una agenda constante que combina actividades culturales, presentaciones literarias y programas de intercambio académico.

Su particularidad radica en su carácter autónomo: a diferencia de otras instituciones culturales, no depende del gobierno mexicano ni de una representación diplomática, lo que le permite definir su rumbo y sus contenidos con libertad operativa.

Propósito

El director de la fundación, Ernesto Briseño, explica, en entrevista que la idea surgió al identificar la ausencia de una presencia cultural mexicana en el país europeo. “Cuando llegué a vivir aquí hace cinco años, me di cuenta de que no había realmente mucha presencia de México y que había mucha desinformación, sobre todo relacionada con lo que se escucha en las noticias. Entonces pensamos que era necesario hacer algo para que la gente pudiera conocer el país desde otro lugar”, comentó.

La fundación opera como un punto de encuentro donde se organizan actividades que van desde conferencias y presentaciones de libros hasta experiencias gastronómicas y proyectos educativos. La intención es mostrar distintos aspectos de la vida cultural mexicana y generar diálogo con la comunidad local.

Uno de los primeros proyectos emblemáticos de este año fue la traducción al búlgaro de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917, un documento histórico que se distribuirá en bibliotecas universitarias y centros académicos. La iniciativa busca facilitar el acceso al texto y promover el conocimiento de la historia jurídica mexicana en Europa del Este.