Cristo Fernández se inspira en el pasado

Cristo Fernández se inspira en el pasado

Antes de ser actor y romperla, en términos futboleros, con la serie Ted Lasso, Cristo Fernández trabajó vendiendo seguros, tomando fotos en eventos y como bartender en Inglaterra, sin jamás imaginarse que esto último le daría la posibilidad de iniciar una película.

El tapatío trabajaba en el bar londinense mientras tomaba clases universitarias en Inglaterra, conociendo en la escuela a la australiana Kelsie McDonald (When you are gone) con quien trabó amistad, pero con la que, por cultura e idioma, no entendían cosas mutuamente.

Un día, aprovechando esa “desconexión” imaginaron un cortometraje de un hombre y una mujer de distintos lugares que no se entienden, pero aun así hay una chispa entre ellos. “Lo hicimos donde yo trabajaba” recuerda Fernández.

Como les gustó tanto, decidieron extenderlo a largometraje, pero filmado en Guadalajara, donde esta semana se presenta en el marco del Festival Internacional de Cine que se desarrolla en esta ciudad, dentro de la sección Hecho en Jalisco.

La trama

No se requieren traducciones (No translation required: love has no borders), película bilingüe, es escrita por Kelsie, sobre un taquero tapatío que tiene un encuentro inesperado con una ejecutiva estadounidense, detonando un romance marcado por la distancia y la ambición. “Fue una inspiración nuestros propios mundos, cuando conocí a Cristo entre nosotros había problemas de comunicación, no funcionaba del todo, había una desconexión en la conversación y era hablar de eso, aunque con una historia de amor”, recuerda Kelsie, también coprotagonista de la historia.

La película dirigida por Rafa Altamira también fue, durante su rodaje, una especie de babel cinematográfico, pues había gente de EE. UU., Canadá, México, Australia, Inglaterra y España. “De pronto en una escena tenía que hablarles en inglés a algunos y en español a otros, fue encontrar diversas formas de comunicarse con todos”, recuerda el realizador.

No se requieren traducciones es una producción de Espectro MX Films, productora binacional con base en Guadalajara y Los Ángeles fundada por Paloma Cinco y el propio Fernández. Comenzarán corrida festivalera al tiempo que buscará distribuidor para llegar a cines.