El 5 de diciembre de 2013, el artista plástico y filántropo juchiteco Francisco Toledo hizo oficial su decisión de romper relaciones con el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (MACO), espacio que él mismo fundó en 1992.
Ese día, Toledo dio a conocer que recibió una carta de la asociación Amigos del MACO, en la que sus integrantes cuestionaban las opiniones del pintor respecto a la administración del museo.
“Vemos con pesar la manera tan arbitraria como cuestionas nuestro desempeño en el cuidado del MACO y nos resultan por demás extrañas tus aseveraciones con respecto al estado actual del museo por carecer de la información suficiente para emitir tales juicios”, citaba la misiva.
“Es injusto para el MACO, dado el nivel de reconocimiento que posee, que el gobierno de Oaxaca canalice los recursos en montos muy superiores a otras organizaciones que promueven eventos culturales o tienen una actividad en pro de la cultura”, continuaba el texto.
“Desearíamos verte criticando y pidiendo orden de manera decidida a estas formas desproporcionadas del gobierno para asignar los recursos a otras instituciones culturales”, decía el párrafo dirigido a Francisco Toledo. Él respondió: “Ellos no van a decirme cómo actuar”.
Luego de recibir el texto, Toledo tomó la decisión de cancelar los proyectos de colaboración que mantenía entonces con el MACO, que incluían exposiciones en el marco del 25 aniversario del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO), por los que el MACO programó exposiciones que fueron suspendidas por el pintor con la decisión de “no echarse para atrás”, a pesar de que le pidieron reconsiderar su postura.
No obstante, el legado de Toledo quedó en el techo de la escalinata del museo, una bóveda estrellada, con relieves de nervadura en argamasa, de la autoría del artista juchiteco.
En noviembre de 2013, los pintores oaxaqueños Rubén Leyva, Luis Zárate y José Villalobo, integrantes de la Asociación Civil de Amigos del MACO, anunciaron que el recinto estaba riesgo de cerrar debido al retraso de pago de 11 meses que el Gobierno de Oaxaca tenía hasta esa fecha.
Hoy, el museo se encuentra en la misma situación. Empleados del mismo han denunciado continuamente desde el año pasado, que la asociación Amigos del MACO tiene un adeudo de nueve meses de salario con los empleados, pero la solución para la asociación que, cuando Toledo se separó del recinto, aseguró hacerse cargo del crecimiento del museo, es cerrarlo, lo mismo que lucharon por impedir por tantos años.
En noviembre pasado, Cecilia Mingüer anunció que el MACO contaba únicamente con el recurso que la asociación destinaba, mismo que había sido recortado, para absorber solamente exposiciones, dejando fuera salarios, gastos de limpieza, mantenimiento, entre otros.
El presupuesto asignado al MACO depende directamente de lo que entrega la asociación Amigos del MACO, el gobierno del estado de Oaxaca, a modo de donativo.











