Verónica Huesca * CP. Los aparadores de cada tienda anuncian el mejor regalo para este 14 de febrero, en la televisión, los comerciales hacen alusión a lo mismo, al igual que en internet y en cualquier medio de comunicación, han convertido esta fecha en un día más para dar por obligación que por un simple, honesto y profundo sentimiento.
El 14 de febrero fue senalado como un día de fiesta hacia 1969, cuando el calendario católico romano dedicó esa fecha para recordar a dos santos cristianos, uno de ellos es San Valentín, martirizado por el emperador romano Claudio II, quien fue sacrificado porque se dedicó a casar parejas aún cuando el emperador lo había prohibido. Al parecer, el dirigente romano tenía la creencia de que los soldados casados no eran tan buenos y eficientes como los solteros.
La otra historia
Además, en la antigua Roma, el 15 de febrero se celebraba el día de la fertilidad o lupercalia, en honor del dios Lupercus.
Ya que en la antigüedad, la mortalidad infantil era bastante elevada de modo que era importante tener muchos hijos. Por lo tanto, las personas que tenían pocos hijos o ninguno se consideraban bajo alguna maldición y se sometían a ritos religiosos o místicos para asegurar la fertilidad. Los romanos tenían un lugar sagrado llamado el Lupercal, donde sacrificaban animales.
En consecuencia, las festividades lupercalianas estaban asociadas con el amor y el sexo.
A través de los siglos se han conjugado toda una serie de leyendas y tradiciones y el Día de San Valentín es en la actualidad una fecha dedicada a los enamorados, una fecha en que se intercambian mensajes y obsequios para demostrar amor y amistad a los seres más cercanos.
Sin embargo, la historia es sobrepasada por la mercadotecnia, popularizando a tal grado este mito y tradición, que han sido explotados por los más creativos e ingeniosos mensajes publicitarios y así surge el famoso Cupido quien sustituye a San Valentín, yendo de un lado a otro, con su túnica, un arco y flechas, con las que cautiva a cuanto mortal se le atraviesa en el camino, cayendo rendido en los brazos del amor.
El problema surge cuando las parejas y amistades se ven obligadas a dar, producto de este agitado día, y no es que uno no esté de acuerdo con ello, porque a cualquiera le gustaría recibir un pequeno detalle de su amado o amada, pero, zserá que esta cultura consumista nos absorbe a tal grado que nos convierte en personas incapaces de alejarnos de la vorágine que representa este día?
Al final, es cierto que el detalle es lo que cuenta, pero zpuedes diferenciar entre un acto hecho por obligación con el fin de cumplir el compromiso de esta fecha, y un acto generoso rodeado del más genuino sentimiento?











