Con un fragmento del “Canto a Chiapas” en la portada, el periódico Cuarto Poder, en su edición del 3 de marzo del 2010, informaba sobre la muerte del poeta, médico y político mexicano Enoch Cancino Casahonda.
En las páginas interiores se publicaron esquelas de diversas instituciones que se pronunciaron ante la partida del miembro correspondiente de la Academia Mexicana de la Lengua desde 1974, fallecido a sus casi 82 años.
En la página B5 se informó sobre un homenaje de cuerpo presente en el Teatro de Ciudad Emilio Rabasa, así como en el Congreso del Estado de Chiapas, al que acudieron diversas personalidades, incluidas el gobernador de ese entonces, Juan Sabines Guerrero.
En el cuerpo de la nota se detalló que “el autor de ‘Canto a Chiapas’ fue acompañado por familiares y personas de los sectores político y social, quienes recordaron la trayectoria de quien hoy por hoy se ha consagrado como una institución en el terreno de las letras chiapanecas”.
En el homenaje, Sabines Guerrero pidió escribir el nombre del poeta con letras de oro y planteó institucionalizar la creación de un premio con su nombre.
Trayectoria
Enoch Cancino Casahonda nació en Tuxtla Gutiérrez el 6 de octubre de 1928. El médico cardiólogo de profesión, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), convivió con grandes escritores chiapanecos como Rosario Castellanos y Jaime Sabines, y tuvo una labor destacada como presidente municipal de Tuxtla Gutiérrez. Fue autor e investigador de diversos temas históricos y sociales.
Asimismo, fue miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, y autor de los libros Con las alas del sueño (1951), La vida y el labrador: poemas (1957), Ciertas canciones (1964), Estas cosas de siempre (1970), Antología poética (1979), Tedios y memorias (1982), La vieja novedad de las palabras (1985) y Ciertas canciones y otros poemas (1999).
Sus obras le valieron galardones tan importantes como la Flor Natural de los Juegos Florales Decembrinos de Chiapas, celebrados en 1949, por su poema “Canto a Chiapas; el Premio de la VII Feria del Libro, en 1951, por su libro “Con las alas del sueño”, en la capital del país; el Premio Ciudad de México 1956, con su poema “Perfiles de barro”; y el Premio Chiapas 1979.
En 1974 ingresó como miembro correspondiente a la Academia Mexicana de la Lengua. Su discurso de ingreso tuvo respuesta del escritor Mauricio Magdaleno y la propuesta de admisión fue hecha por Agustín Yáñez. En 2008, el pleno de la LXIII Legislatura, en sesión solemne, le entregó la Medalla Rosario Castellanos, máxima distinción que otorga el Congreso del Estado.
La elección se hizo entre 16 propuestas recibidas, en las que figuraban músicos, humanistas, un diplomático, una literata y un antropólogo.












