La historia de Mariana Derbez Roque desafía gran parte de lo que se cree saber sobre el arte y la comunicación. Actualmente de 49 años de edad, nació con síndrome de Down y dentro del espectro autista, además de que prácticamente carece del sentido de la vista y no habla. Sin embargo, ha encontrado en la pintura un canal para expresar lo que las palabras no pueden.
Su universo se despliega en capas de color que parecen latir y respirar. Es una pintura muy orgánica e intuitiva. Quien la observa mientras trabaja entiende que no está pintando a pesar de sus aparentes limitaciones, sino desde una sensibilidad única.
Tal situación se aprecia en la exposición “Atmósferas: color, capas y presencia en expansión”, que se presentará el sábado y el domingo, de 11:00 a 16:00 horas, en las instalaciones de IBBY México (Goya 54, colonia Insurgentes Mixcoac). Entrada libre con donativo voluntario.
“Prácticamente no ve, es una especie de canal divino. Resulta impresionante todo lo que puede hacer”, sostiene la violinista y pedagoga Paulina Derbez, hermana de la pintora.
Temáticas
La peculiaridad de la muestra es su condición inmersiva. Reúne 30 piezas en formato audiovisual y alrededor de 50 obras físicas dispuestas como un tapiz. La propuesta respeta la esencia original de cada pintura y permite al espectador acercarse a la sensibilidad de la creadora por medio del color y el trazo.
Mariana incursionó en el arte en 2018, cuando su familia buscaba actividades para mejorar su calidad de vida. Desde el inicio, mostró interés y gusto, cuenta Bricia Navarro Fonseca, su maestra, aunque ella prefiere asumirse como “su facilitadora”, al generar los puentes y condiciones necesarias para que la artista desarrolle su pintura. “Este proceso —explica la docente— se ha desarrollado a partir de un diálogo constante entre guía y libertad; mediante ejercicios pictóricos fuimos encontrando un canal de comunicación que permitió descubrir y respetar su propio ritmo creativo”.












