Exposición de bordados mexicanos

Elaboradas en su mayoría en seda y algodón sobre lino. Cortesía
Elaboradas en su mayoría en seda y algodón sobre lino. Cortesía

Un panorama de las técnicas, materiales, formas y discursos que ponen en primer plano al dechado como un protagonista de las artes decorativas y el diseño textil, puede ser apreciado en la exposición “Dechados de virtud. Bordados y deshilados, siglos XVIII al XX”.

La exposición, que se presenta en el museo Franz Mayer de esta capital, exhibe ejercicios de costura de autoría femenina, que invitan a reflexionar en torno a los valores, anhelos y la vida cotidiana de sus creadoras.

Héctor Rivera Borrell, director de ese espacio museístico, comentó que esta muestra se integra a las actividades de celebración por los 30 años del museo y que pone en primer plano al dechado, como un protagonista de las artes decorativas y el diseño textil, así como a la presencia femenina desde la época virreinal.

Bajo la curaduría de Mayela Flores, los dechados son lienzos que muestran una labor de costura, los cuales surgieron en el ámbito de la educación femenina a partir del último siglo del periodo virreinal y continuaron hasta la primera mitad del siglo XX.

De acuerdo con Flores, las más de 70 piezas en exhibición, elaboradas en su mayoría en seda y algodón sobre lino, dan cuenta de las facetas más personales de la vida de sus autoras y dueñas, quienes imprimieron en éstas, no sólo sus ejercicios de costura, sino también sus ideas, imaginarios, valores y anhelos.

La exposición está dividida en tres ejes temáticos, un de los cuales es Regla y ejemplo, que explora los orígenes y antecedentes del dechado en México, así como su relación con la tradición católica y la incorporación de materiales en su creación.

Según Flores, la muestra ofrece un enfoque distinto, pues se hace una revisión de las obras desde el ámbito del arte y las artes decorativas, que abren un capítulo en la historia del diseño textil en México.

La exhibición, que permanecerá hasta el 24 de julio, surge como un proyecto en el que colaboraron el museo del Textil de Oaxaca, el museo de Historia Mexicana de Monterrey, el museo San Ignacio de Loyola Vizcaínas y el Centro de Estudios de Arte Popular Ruth D. Lechuga