El 5 de febrero de 2015, Fátima Quintana Gutiérrez, de 12 años, regresaba de la escuela a su casa en Lerma, Estado de México, cuando cerca de ahí fue secuestrada por tres vecinos que, luego de atacarla sexualmente, la asesinaron y enterraron para evitar que fuera encontrada por sus padres.
A Fátima le gustaba la poesía de Rubén Darío y la historia de Harry Potter, cantaba y deseaba ser médico para curar a la gente. De sus homicidas, uno de ellos salió libre a los cinco años por ser menor de edad y le fueron restituidos todos sus derechos, entre ellos el de la vida, que debe ser respetado por todos.
El año pasado, la Suprema Corte determinó que sus padres sí eran víctimas de lo ocurrido y se ordenó una reparación de daños; inicialmente el actual gobierno del Estado de México dijo presentaría una propuesta, pero no ha pasado nada hasta ahora. También en 2025, Lorena y Chucho, papás de Fátima, realizaron un plantón frente a Palacio Nacional buscando audiencia con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, sin éxito, pero en cambio se presentó con ellos Citlalli Hernández, titular de la Secretaría de las Mujeres, prometiéndoles que haría algo y pasaría el mensaje a la mandataria, pero siguen esperando respuesta.
Hoy Lorena y Chucho se han convertido en cineastas para contar la historia de su hija, para que no se olvide y por fin se haga justicia.
Estreno
Su debut será en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara, en el que este domingo se presentará el largo documental Querida Fátima, el cual estará en competencia oficial. “Hacerlo es mucho para hacer conciencia, no podemos normalizar que sucedan estos actos tan denigrantes de disponer de la vida de mujeres y niñas y que no pase nada en este país, porque el caso de Fátima no es un caso aislado”, dice Lorena en entrevista.
Que conozcan su historia
Ambos son directores a través del Colectivo Varinia, en el que Rodrigo Reyes (Sansón y yo y 499) fue la mano experimentada que los acompañó. “A él lo conocíamos desde 2018 y le propusimos que estuviera por la confianza que la teníamos. Este era un sueño por recordar a Fátima y que el mundo conociera su historia, lo que pasó, lo que sigue sucediendo con la familia”, comenta Lorena.
Durante la grabación del documental, volvieron a su casa, de donde salieron por amenazas, para recorrer los últimos pasos físicos de Fátima. Ya en el Zócalo de la Ciudad de México, convocan a ser escuchados: hay quienes se detienen y abrazan, pero la mayoría no. Y ven cómo un grupo de mujeres, a las que consideran infiltradas en manifestaciones de mujeres, queman no solo las fotografías de su hija, sino de otras chicas víctimas de feminicidio en el país.
También se encuentran en un mitin con la presidenta Claudia Sheinbaum, a la que le gritan con megáfono y sin éxito, que es mentira que llegaron todas, como ha sido la idea oficial promovida por las autoridades. Querida Fátima es narrada por la voz de Lorena e inicia con la frase: “En México vivimos una epidemia donde matan a 10 mujeres diariamente”.
La escritura fue colectiva, explica Reyes, el codirector: “(El guión) fue hecho con conversaciones constantes con ella, era preguntarse qué querían compartir y qué decir y de mi parte decir: esta es la forma de representarla en cine”.
Lorena, quien, junto con su esposo, evitó que los atacantes fueran linchados por la comunidad, creyendo en la justicia mexicana, subraya: “No es discutir ni pelear, queremos tener un diálogo, que nos escuchen y queremos construir un camino para lograr justicia. Queremos que la película sea vista, pero también escuchada”.











