En septiembre del 2015, el maestro José Luis Castro Aguilar tenía entre sus manos la tercera edición de su obra En busca del cuento, que publicó junto a la editorial Historia Herencia Mexicana.
El material está integrado por 50 minicuentos de la autoría del maestro, con una dedicatoria para Eraclio Zepeda, quien es considerado el cuentista mayor de Chiapas. La primera edición es parte de la colección Al Pie de la Letra, de poesía y narrativa, que honra la memoria de la poeta Rosario Castellanos.
El volumen, cuya portada es de Francisco Javier Rodríguez Carrera, tiene una extensión de 21 páginas y empieza con el cuento “¡Qué tal eso!”, en el que habla de la ironía: “Mientras un mudo cantaba, el sordo lo escuchaba; el ciego, indiferente, los veía”.
Le siguen otros como “Derechos de autor”, “Pensador mexicano”, “Cafetómano”, “Coello blanco”, “Desgüezadero”, “A cuerpo de rey”, “Árbol genealógico”, “La Luna” y “Diario íntimo”, entre muchos otros. El cronista Marco Antonio Orozco Zuarth, quien escribe el prólogo del libro, destaca: “Con ingenio, creatividad y dominio de las diversas estructuras cuentísticas de José Luis Castro, nos presenta un conjunto de 50 relatos brevísimos, bajo el título ‘En busca del cuento’”.
Orozco Zuarth puntualiza qué su experiencia de Castro Aguilar como creador data de 1981, año en el que publicó por primera vez “Puf, qué pinché sueño”, obra ganadora del primer lugar en el Certamen Municipal del Cuento de San Cristóbal de las Casas y que escribió siendo alumno del taller de literatura que coordinaba el maestro Armando Duvalier.
Añade que en 2003 fue reconocida su trayectoria como narrador, en particular como cuentista, al otorgarle el pergamino Juan Rulfo de la Asociación de Escritores y Poetas Chiapanecos. Ese mismo año se publicó “El mitin de la palabra”, uno de los relatos más conocidos del cronista y que ya había sido incluido en el libro de Taller de Lectura y Redacción de la doctora en Letras Hispánicas María Teresa Ruiz García, publicado por la editorial Esfinge en 2007.
Por último, explicó qué son pocos los escritores chiapanecos que cultivan la literatura de ficción, y todavía menos los de cuento brevísimo.












