Desde las calles aledañas del Auditorio BB se notaba que más que un concierto, era un reencuentro generacional de jóvenes que crecieron en el 2000. Más de una década después de su auge, Kudai volvió a la Ciudad de México con un show que funcionó como máquina del tiempo a la adolescencia de quienes crecieron con sus canciones.
Aunque es originaria de Chile, México fue uno de los territorios donde la banda, integrada por Bárbara Sepúlveda, Gabriela Villalba, Pablo Holman y Tomás Manzi, consolidó su impacto. Desde entonces, sus letras sobre conflictos emocionales, identidad y relaciones los colocaron como un referente del pop juvenil en español en América Latina.
A pesar de haber sido asociados con la estética emo de la época, el grupo ha insistido en que nunca se asumió dentro de esa etiqueta: sus canciones, más que responder a una corriente, retrataban experiencias cotidianas.
Ese vínculo se reactivó con su regreso a los escenarios capitalinos. La audiencia que los escuchó en televisión abierta, radio, discos físicos y reproductores digitales llegó con un objetivo claro, volver a cantar esas canciones que marcaron una etapa. La expectativa se cumplió desde el arranque.
Concierto
Kudai apareció en el escenario y activó de inmediato la respuesta del público con “Morir de amor”, “Tal vez”, “Disfraz” y “Tú”. Un ejemplo de revivir la nostalgia fue la canción “Quiero mis quince”, un guiño colectivo a una época en la que esas canciones formaban parte de la vida diaria, donde las niñas soñaban con su fiesta de quince años y Kudai aparecía en todas las portadas de las revistas juveniles del momento.












