Madrid * El Universal. Dos meses y medio después de su nacimiento, la infanta Sofía, segunda hija de los príncipes de Asturias, fue bautizada el domingo, en los jardines del Palacio de la Zarzuela, residencia oficial de los reyes de Espana, en un acto celebrado en la intimidad y en el que de nuevo la protagonista fue la infanta Leonor, que no paró de entrar y salir de la sala donde se celebró la sesión de fotos y de hacer gestos a su hermana, que tenía en la boca un chupón azul.
La ceremonia supuso la reaparición de la princesa Letizia que, al estar dedicada a la crianza de su hija, apenas ha estado en actos oficiales. La joven lució una silueta ya recuperada tras la cesárea a la que fue sometida, con el cabello más corto de lo habitual, luciendo un vestido blanco y unos zapatos de tacón grises.
Por su parte, la infanta Leonor llevaba el cabello más largo y rizado y vestía un traje blanco, bailarinas del mismo color y un lazo en el cabello. El príncipe llevaba un traje azul marino a juego con la corbata, mientras la recién nacida vestía el mismo faldón de cristiana que llevó su abuelo el rey, su padre el príncipe de Asturias, sus tías las infantas Elena y Cristina y su hermana la infanta Leonor, en sus bautizos.
Felipe y Letizia contaron que Sofía tiene los ojos azules como su hermana, es más despierta que ésta y se porta peor que ella.











