Sara Regalado * CP. Como una tradición centenaria, el 2 de febrero se celebró a la Virgen de la Candelaria, protegida con mucha devoción por la familia Castellanos Ruiz, que a lo largo de varias generaciones ha decidido rendir honores a esta imagen a la que se le calculan más de 100 años de antigüedad, aunque no saben a ciencia cierta su origen o procedencia.
Don José Castellanos Ruiz explica que sus bisabuelos fueron quienes dejaron esta imagen a sus abuelos y que ellos la heredaron a sus nietos, por lo cual se ha quedado en su casa ubicada en Plan de Ayala.
Ahí, el día primero, la madrina de vestido, quien la tuvo a lo largo de un año en su domicilio, la llevó a su altar principal, previamente adornado con flores y globos y sonde a lo largo de dos días le fueron puestas enramas de diferentes familias.
José Castellanos explica que cada año una familia diferente tiene la oportunidad de tener en su casa y vestir a la virgen, y que la imagen ya está apartada hasta el 2015, lo cual llena a la familia de satisfacción, pues para ellos es muy importante que se mantenga la devoción.
Para alegrar la celebración, don José, quien es profesor, narra que fue él quien creó el primer grupo de parachicos en Plan de Ayala en honor de la Virgen de la Candelaria; un grupo compuesto por niños que orgullosamente portan la montera, la máscara y hacen sonar los chinchines al ritmo de la flauta y el tambor.
En la avenida Guanajuato de Plan de Ayala es donde descansa esta virgen centenaria, a la que se dedican plegarias y agradecimientos, lágrimas de alegría y piedad, y en torno a la cual se refuerzan las tradiciones familiares y de la comunidad.











