"México * El Universal. El escritor Mario Vargas Llosa, quien el próximo día 10 recibirá el Premio Nóbel de Literatura, evocó sus años de juventud y su llegada en los años cincuenta a Madrid, una ciudad trascendental en su carrera, ya que en ella tomó la decisión de ""tratar de organizar"" su vida alrededor de la literatura.
Durante la ceremonia en la que el Ayuntamiento de la capital española nombró a Vargas Llosa ""Hijo Adoptivo de la ciudad de Madrid"" , el autor peruano repasó sus vivencias en una urbe que definió como ""dinámica"" , ""libre"" , ""abierta"" y ""cosmopolita"".
Tras recibir, en la Casa de la Villa de Madrid y de manos del alcalde de la ciudad, Alberto Ruiz-Gallardón, una medalla que le acredita como Hijo Adoptivo, un emocionado Vargas Llosa, que fue ovacionado varias veces con aplausos, evocó su llegada a esta ciudad para cursar un doctorado en la Universidad Complutense a mediados de 1958.
A partir de entonces, relató el autor de ""Conversación en La Catedral"", decidió buscar trabajos que fundamentalmente le dejaran tiempo para dedicar ""su mayor energía, el mayor número de horas a la literatura"".
""Había llegado a la conclusión de que sólo de este modo podría llegar a ser un escritor"", afirmó el flamante Premio Nóbel, quien desveló tras el acto que ya tiene concluido el discurso que pronunciará en la Academia Sueca.
El autor que elegía tascas y bibliotecas de Madrid para esbozar su primera novela, ""La ciudad y los perros"", no olvida que en Madrid es donde vio, por primera vez, un libro suyo impreso en ""letras de molde"" con su nombre en la carátula.
""Eso para un escritor es un acontecimiento extraordinario"", afirmó Vargas Llosa, que desde entonces ha regresado muchas veces a Madrid. ""Mi familia y yo pasamos buen número de meses al año en esta ciudad, que es nuestra ciudad, y a partir de ahora, mucho más"", dijo el literato, quien tratará de llevar consigo en sus ""hombros"" y en su pluma la ""representación simbólica"" de Madrid.
Porque en opinión del autor de ""La casa verde"", la capital española tiene muchos méritos, aunque quizá el principal sea que se trata de un lugar ""donde nadie se siente extranjero, que adopta a quien llega, abriéndole los brazos"".
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