Con gran alegría y emoción, las aguas bautismales cayeron sobre la cabeza del pequeño Milán, que estuvo acompañado de sus padres y padrinos, quienes guiarán su camino en la fe. Después de la misa, amigos y familiares acudieron a la recepción preparada en honor del pequeño, donde todos le expresaron sus felicitaciones y pasaron una tarde muy amena














