Uno de los últimos gigantes de la pintura, el artista alemán Georg Baselitz, también dibujante, grabador y escultor, murió el pasado jueves a los 88 años, según confirmó la galería Ropac, con la que trabajó durante décadas.
En un comunicado, la firma indicó que el creador “influyó profundamente en sus contemporáneos y en quienes le sucedieron”, y falleció en paz. Su trabajo se desarrolló a lo largo de más de seis décadas, periodo en el que exploró técnicas y formatos de gran escala, con presencia en el circuito internacional del arte.
Trayectoria
A finales de la década de 1960 incorporó la inversión de las figuras como un procedimiento constante. En 1969 realizó piezas en las que los motivos aparecían invertidos, como Der Wald auf dem Kopf (El bosque cabeza abajo).
A partir de entonces aplicó este recurso a personajes, árboles y construcciones, con el fin de centrar la atención en la forma. Este procedimiento se mantuvo como uno de los rasgos más reconocibles de su producción a lo largo del tiempo.
Baselitz desarrolló su trabajo en relación con el expresionismo alemán y con la pintura estadounidense de posguerra, con referencias a creadores como Jackson Pollock y Willem de Kooning.
Además, produjo piezas en dibujo, grabado y escultura. En este último ámbito presentó figuras de madera de gran formato, entre ellas Modelo para una escultura, exhibida en la Bienal de Venecia de 1980.
A lo largo de su trayectoria participó en exposiciones en varios países, y su producción ingresó en colecciones públicas. Desde la década de 1980 se consolidó como uno de los pintores alemanes de mayor proyección fuera de su país, junto con artistas como Gerhard Richter y Anselm Kiefer.
También formó parte del llamado neoexpresionismo alemán, asociado con el retorno a la pintura en el contexto europeo de posguerra.
En entrevistas, el artista abordó la relación entre los creadores de su país y el pasado histórico. En 2013 señaló: “Todos los pintores alemanes cargan una neurosis respecto del pasado alemán. Es decir, la guerra y, sobre todo, el periodo posterior”. En la misma conversación, añadió: “Eso me hundió en una profunda depresión y me sometió a una presión inmensa. Mis cuadros son, en cierto modo, batallas”.
Nacido como Hans Georg Bruno Kern en 1938 en Deutschbaselitz, cerca de Dresde, en Sajonia, creció durante el nazismo y se formó en la antigua Alemania oriental. En 1961 adoptó el nombre de Georg Baselitz en referencia a su lugar de origen.












