Por su “estilo vigoroso” y sus “canciones palpitantes”, por ser un “ícono de la música popular de nuestro tiempo” y ser una “escritora” con una “visión poética de la vida” que lanza “un mensaje de esperanza frente a las injusticias” se concedió el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2026 a Patti Smith, autora de una veintena de libros, poeta iconoclasta y devota de la rima y la palabra de clásicos como Baudelaire, Rimbaud, Artaud y Verlaine.
Smith, con 50 años de carrera artística, sucede en el galardón a la fotógrafa mexicana Graciela Iturbide, pero se da la coincidencia de que esta presea la recibió en 2007 uno de sus amigos más entrañables y cómplices de literatura y música: Bob Dylan.
Tras conocer la concesión del premio, la escritora, música y artista declaró: “Si tuviera que resumir lo que este premio significa para mí, lo haría con dos palabras: arte y amor. Por todos los poetas y pintores que desde García Lorca hasta Picasso me han inspirado, y por todo el afecto que he recibido, especialmente de la gente joven”.
Rejuvenecida
“Espero llegar a Asturias unos días antes de la ceremonia, porque se da la circunstancia de que el próximo 20 de octubre se cumplirán exactamente 50 años de mi primer concierto en España (20 de octubre de 1976, en Badalona)”, añadió. “Cumpliré 80 años en diciembre, pero más que tener la sensación de estar llegando al final de mi camino, este premio hace que me sienta rejuvenecida. Bendigo cada día como el comienzo de algo nuevo, en un mundo que necesita más que nunca de nuestra comprensión, de nuestro trabajo y de nuestro compromiso para seguir llenándolo de amor y de respeto hacia los demás”, externó.
El jurado del prestigioso galardón explicó en el acta de concesión los motivos por los que había decidido por unanimidad la figura de Patti Smith, destacando de manera preponderante una de las facetas menos reconocidos de su obra, la de escritora, tanto en sus novelas y autobiografías como en sus desgarradores poemas, reunidos en varias antologías.
En el acta del jurado se explica así: “Por su impetuosa creatividad, que conecta el rock, la poesía simbolista y el espíritu de la contracultura con una gran potencia expresiva”, pero además por ser una “intérprete de estilo vigoroso que ha plasmado la rebeldía del individuo en la sociedad en canciones palpitantes, algunas de las cuales ya son íconos de la música popular de nuestro tiempo”.
Inconformista y transgresora
Asimismo, destacaron su crónica de juventud junto al fotógrafo Robert Mapplethorpe, Éramos unos niños. De esta faceta, el jurado explica que “como escritora ha transmitido una visión poética de la vida, comprometida con ofrecer un mensaje de esperanza frente a las injusticias. Con una actitud inconformista y transgresora, ejemplo para muchas artistas, ha conmovido a oyentes y lectores de todo el mundo y sigue inspirando a las nuevas generaciones”.
La novelista, poeta y cantante, de 79 años de edad ha publicado 11 discos de estudio y una veintena de libros, entre estos una trilogía de memorias: Tejiendo sueños (2014), M Train (2016) y El año del Mono (2020), todos en la editorial Lumen. A diferencia de estos títulos, el más reciente, Pan de Ángeles, no se centra en ningún periodo concreto, sino en su vida entera, desde aquella infancia en la que sufrió “una enfermedad contagiosa tras otra” hasta el reciente descubrimiento de la identidad de su padre biológico.
Esta autobiografía es una buena muestra de lo que ha sido Patti Smith para la cultura estadounidense de la segunda mitad del siglo XX: una testigo privilegiada de las transformaciones culturales y sociales que ha vivido el país y una protagonista de excepción.












