PETIT LAPIN

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¿POR QUÉ TIENE LAGAÑAS EL BEBÉ?

Las lagañas se forman por la acumulación en el lagrimal de las sustancias más sólidas de las lágrimas (grasa, sal...). Cuanto más tiempo pasa el ojo cerrado, menos agua pierde y más secreciones acumula. Por eso es normal que nos levantemos legañosos por las mañanas y que los bebés tengan más legañas que los adultos, porque duermen más horas y además, sus lagrimales no están desarrollados del todo y tienen las conjuntivas (la parte blanca de los ojos) más sensibles.

Utiliza una gasa distinta para cada ojo

Por este motivo, si tu pequeño se despierta cada día con lagañas, en principio no debes preocuparte. Para limpiárselas, nunca se las quites con el dedo y en seco, porque podrías arañarlo. Mejor, échale un chorrito de suero fisiológico ocular en cada ojo, cómpralo en monodosis, en la farmacia, y una vez que las lagañas se le hayan reblandecido, quítaselas con la punta de una gasita esterilizada, desplazándola desde el lagrimal hacia abajo.

Es importante que emplees una gasa para cada ojo. Así, si tiene una infección en uno, evitarás transmitírsela al otro. No emplees un trozo de algodón en lugar de la gasa; el algodón suelta pelitos y si se le meten en el ojo, se lo pueden irritar.

Otro caso diferente

La situación cambia si tu pequeño tiene lagañas continuamente, no sólo al despertarse, le lloran los ojos o los tiene enrojecidos a menudo, tiene los párpados hinchados, da muestras de estar incómodo, se mueve y llora mucho o se restriega los ojos con sus manitas, y presenta una leve hinchazón entre la nariz y la parte inferior del ojo. De presentar estos síntomas debes llevarle al pediatra enseguida, porque pueden ocurrirle dos cosas.

Que tenga el lagrimal obstruido. Es decir, que el conducto que une el ojo con la nariz no drene bien y por eso las lágrimas, en lugar de evacuarse, se acumulen en el ojo, haciéndole llorar casi constantemente.

Que tenga conjuntivitis. Es la inflamación de la conjuntiva, que denota que el niño tiene una infección que hay que combatir cuanto antes.

Si tiene el lagrimal obstruido...

No te extrañes si el especialista te confirma que tu pequeño tiene el lagrimal obstruido, suele ser una alteración congénita, de nacimiento, aunque no hereditaria. Es lógico que ni su padre ni tú se hayan dado cuenta hasta ahora, porque los bebés, hasta varias semanas después de su nacimiento, lloran sin lágrimas.

En este caso te aconsejará que facilites la expulsión del líquido acumulado practicando a tu hijo un suave masaje nasolagrimal, desde el lateral de la nariz hacia el ángulo interno del ojo, dos veces al día.

La mayoría de las veces, la práctica de estos masajes y el propio crecimiento del bebé acaban solventando este problema y el de la acumulación de lagañas antes de los seis meses.

Pero si no ocurre así, es imprescindible sondar el conducto lagrimal al niño. La intervención es rápida, sencilla y siempre exitosa, pero requiere anestesia total para garantizar la inmovilidad del pequeño.

¿Y si el bebé tiene conjuntivitis?

Si según el diagnóstico del pediatra, tu hijo tiene conjuntivitis, tendrás que lavarle los ojos con suero fisiológico ocular, o con toallitas específicas para este uso, tres veces en el día y esperar a la mañana siguiente.

Si la infección no remite, el especialista te recetará un colirio especial para bebés. Deberás echárselo durante una semana, aunque se note la mejoría en 24 horas, porque si lo suspendes antes la infección reaparece. Así tu hijo volverá a tener los ojos tan sanos y bonitos como siempre.