Entre sus obras publicadas se encuentran Hermenéutica y C. Sociales (FES Acatlán, UNAM, 2004); Poesía y palabra, Revista El Perro Azul y De Dickens y otros cuentos.
¡Hay fuegos que nunca se apagan!
Hay fuegos que nunca se apagan,
esperanzas que nunca llegan;
corazones que nunca olvidan,
¡hay de verdad fuegos que nunca se apagan!
Qué rompen corazones,
que llevan ilusiones,
que no llegan,
se quedan en esquinas;
en ilusiones idas,
pero no se apagan
Quedan encendidas en el fondo de nuestra alma,
de noches mudas,
madrugadas llegadas mudas,
llenas de silencio,
de corazón en llamarada
Aún en mi mirada
destellos quedan,
en la mirada fría del viento,
en el horizonte vacío.
En mi diálogo interno,
en mis interminables palabras
Hay fuegos que nunca se apagan,
a pesar de los cielos bajo los que viajo,
de la tierra que vivo y camino;
en el golpe de mi latido,
en mi sangre que en mi pecho anida;
en la consumación del ser
cuando se une,
cuando no se separa,
en un momento
¡Hay fuegos que nunca se apagan!
¡Hay amores que nunca se los lleva el tiempo!
¡Es mentira!
¡Es mentira!
Mentira,
que no se viva en la voz,
que en las letras no haya vida,
¡miente quien lo diga!
Qué a través de las letras no se siente;
¿cómo podría darte mi alma
en palabras repartida?
Este susurro que a veces me cobija,
este irrefrenable impulso
de decir lo que por dentro me anida;
soy la voz que te grita
el misterio del amor
que en medio del pecho habita,
para no sentirnos abandonados
en esta amarga vida
¿Quién me salva corazón?
¿Quién me salva corazón?
¿Quién me va a salvar de tantas penas?
De esta pasión aquí en mi pecho acomodada,
quien ha de borrar su imagen
repetida en el golpe del latido
que me habita,
quién se llevará mis quejas mudas,
mi doloroso silencio,
¿Quién ha de salvarme corazón?
De cada golpe tuyo,
de esta tormenta,
del vendaval que hay en mis adentros,
que se desata,
que mis anhelos mata,
quien ha de poner en mi pecho la mano,
y en mi corazón con su carne,
tapar la grieta que tiene el corazón mío
Quién ha de poner la llave
que cierre en mi pecho la puerta,
de esa llaga abierta
de esa herida desierta
Desde que se existe el mundo
y el hombre lo camina;
en esta inmanencia de palabra y pensamiento,
de voz y silencio,
aquí en mi existencia;
lo pregunto
a mi corazón,
a mi pensamiento











