Presentan Chiapas en miradas extranjeras

Presentan Chiapas en miradas extranjeras

Los comentaristas Anders Johnson y Valente Molina, el director de Publicaciones, Marco Antonio Orozco Zuarth, y el titular del Concejo Estatal para las Culturas y las Artes (Coneculta), Juan Carlos Cal y Mayor Franco, así como el mismo autor de la obra, José N. Iturriaga, presentaron el libro Chiapas en miradas extranjeras. Siglos XVI al XXI.

Este libro presenta de manera ecléctica la visión de distintos personajes históricos acerca de Chiapas. Es importante porque nutre la perspectiva que los propios chiapanecos tienen del estado y que a partir de este libro puede contribuir a ser más objetiva.

Entre las curiosidades que contiene este libro resalta que Miguel de Cervantes Saavedra, quien fuera autor del celebre El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, solicitó mediante una carta a la Corona Española, la gubernatura del Soconusco.

De similar manera, algunos otros personajes que figuran en el libro son los escritores Pablo Neruda y Rubén Darío. Sin embargo no solo aparecen escritores o poetas; en la obra también encontraron espacio otros 120 extranjeros, de los cuales cada vez aumentaba más el número de mujeres.

Destaca que en las primeras páginas de Chiapas en Miradas extranjeras. Siglos XVI al XXI, la mayoría de los testimonios corresponde a conquistadores y cronistas europeos, siendo los más representativos los frailes Bernardino de Sahagún y Lorenzo de la Nada.

Sin embargo, conforme avanza la lectura van incorporándose muchos más y de índole más diversa. Así, hay una época en la que resaltan los escritores y poetas, otra en la que brillan los músicos y otros artistas, pero conforme se conduce hacia la recta final, en los albores de la modernidad aparecen cada vez más los biólogos, antropólogos, arqueólogos y un sinnúmero de investigadores, hombres y mujeres de ciencia que visitaron y de una u otra manera se quedaron en Chiapas.

Algunas de los temas que resaltan los extranjeros en sus testimonios, que poco imaginaban que iban a confluir en la obra de José N. Iturriaga, son el recelo hacia alimentos como el tomate, aguacate y chocolate, que consideraban con propiedades afrodisiacas.

Se trata de una lectura que, pese a la amplitud de su redacción, no llega a cansar al lector porque el autor presenta de manera digerible a cada uno de los personajes y son ellos quienes “hablan”, logrando así una suerte de polifonía.