En la Navidad de 1806, en las vitrinas de Inglaterra apareció un libro que anunciaba en su cubierta Tales from Shakespeare. Designed for the use of young persons. Firmado por Charles Lamb, el tomo formaba parte de la Biblioteca Juvenil que editaba Thomas Hodgkins y se trataba de la primera adaptación a cuento para niños y jóvenes, de una veintena de comedias y obras dramáticas del bardo inglés. El nombre del editor realmente era William Godwin, un escritor y filósofo radical precursor del anarquismo.
En el 400 aniversario de la muerte de William Shakespeare, que se conmemora este año, una nueva traducción de diez de esos cuentos, encargada a Darío Zárate Figueroa, aparece en México. Coeditado por la Dirección General de Publicaciones (DGP) del Conaculta (hoy Secretaría de Cultura) y Ediciones Castillo, Cuentos de Shakespeare, de Charles y Mary Lamb, es publicado en una versión ilustrada por los españoles Jesús Cisneros y Javier Zabala y el mexicano, Manuel Monroy.
La importancia de estas adaptaciones poco conocidas en México, explica la editora Mónica Romero Girón, “es que el siglo XIX está dividido entre romanticismo y la época victoriana, la época de oro de la literatura infantil es la victoriana; estas adaptaciones salieron todavía en el romanticismo, pero es importante porque en el siglo XIX con Charles Kingsley (1819-1875) se empezó a tratar de hacer libros que no fueran tan didácticos, sino que permitieran que el niño imaginara y estas adaptaciones, también buscaban eso”.
Charles, admirador de S. T. Coleridge, pensaba que la mejor literatura era la que podía estimular la imaginación y no la que buscaba aleccionar a sus lectores. Él mismo se había fascinado con los pasajes más fabulados de la Biblia.












