Presentan la versión más oscura de Hamlet

Thomas Ostermeier, director artístico de la compañía teatral Schaubühne am Lehniner Platz, presentó la parte más oscura y sucia de Hamlet en el 47º Festival Internacional Cervantino.

En el auditorio del Estado, el público conoció al Hamlet que interpreta de manera fantástica el actor Lars Eidinger: un ser enloquecido, violento, incapaz de ver qué es correcto en un mundo de contradicciones, corrupción y abuso de poder.

En este montaje, que se ha escenificado en 15 países y ahora se presenta en México, Ostermeier muestra las contradicciones del mundo y las de los seres humanos, incluso las del propio Hamlet, un hombre berrinchudo, agresivo, grosero, tonto y un poco rockstar.

Como un espejo de la situación actual, la puesta en escena de la compañía alemana plasma cómo la gente se corrompe por el poder. Vemos a un Claudio que mata a su hermano para casarse con su cuñada y llegar al poder, el mismo Hamlet desea venganza por la muerte de su padre y asesina a Polonio, padre de Ofelia y Laertes.

El Hamlet de Ostermeier no es romántico, simpático, ni amable; al contrario, es un hombre atrapado en su locura que no sabe como actuar frente a las atrocidades políticas y de abuso del poder que le rodea.

La versión alemana de la obra de Shakespeare realizada por Marius von Mayenburg propone una reflexión sobre cómo se encuentra el gobierno en Dinamarca y las relaciones de poder. En la escenificación se combina lo glamoroso de los personajes que se encuentran en el poder, como es el caso de la reina Gertrudis —siempre impecable y con gafas oscuras—, con los momentos asquerosos y de locura de Hamlet.

En la obra, los personajes de Gertrudis y Ofelia son interpretados por la actriz Jenny König, quien con una peluca cambia de personaje. La figura femenina es importante en la obra porque Hamlet es agresivo con Ofelia al creer en su locura que su amada se comportará igual que su madre.

La vida y la muerte se funden en el lodo, en el manifiesto horror de una mente que se descompone frente a nuestros ojos, una mente que no está del todo equivocada pues los amigos son espías y tras la lluvia siempre hay alguien escuchando.

Este es el Hamlet de Ostermeier, un hombre tratando de encontrar, en vano, una actitud apropiada hacia la sociedad despiadada que lo rodea.