“Nos hemos gastado todo, no tenemos ni un peso, así que aunque nos lleguen tres personas, será benéfico”, exclama Carlos Sosa, director de la céntrica Casa de Cine, instantes después de conocer que la próxima semana podrá abrir tras cinco meses cerrado.
De acuerdo con Fernando de Fuentes, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica, la capital representa más de 20 % de boletos vendidos anuales. Las pantallas en la Ciudad de México son la séptima parte del total de las existentes en la República Mexicana.
El viernes, las autoridades locales dieron luz verde para que los cines tengan su reapertura, observando medidas sanitarias que eviten contagios, como un aforo máximo de 30 % y constantemente serán desinfectadas, además de que se vigilará que se guarde la sana distancia al interior de ellas y, al término de la función, serán abandonadas por filas para evitar multitudes.
También la obligatoriedad de cubrebocas en espectadores, quienes manipulen alimentos portar dicho objeto, caretas y guantes, así como la presencia de estaciones con gel. “Son tiempos sin precedentes, vamos a ir aprendiendo todos”, dice De Fuentes.
Sin embargo, la reapertura llegó tarde para tres complejos exhibidores de la cadena Cinépolis, pues por el costo de la renta de sus locales, y ante la nula afluencia, cerraron. “Ahora este es un paso importante, la situación estaba difícil, en estos meses solo se ha vendido 1 % de taquilla normal”, destaca.
Desde el 25 de marzo, de acuerdo con la Canacine, se han vendido 404 mil boletos, contra los 120 millones de boletos comprados en promedio en años pasados, en el mismo periodo. Para el regreso apenas se están afinando los títulos que estarían en cartelera capitalina.
Extraoficialmente se han manejado las producciones mexicanas Amores modernos, Escuela para seductores y Escuela del miedo, ya exhibidas en otras entidades, así como las extranjeras Fuga de Pretoria y Human lost.











