"Sara Regalado * CP. A partir de hoy abre sus puertas la exposición ""Diego y Frida, la vida de las naturalezas"", en el Museo Zoque de Copoya, que pretende dar a conocer al visitante la visión sobre la naturaleza que tenían ambos pintores.
Esta exposición, curada por Magdalena Zavala, Gabriel Ruiz Oteo y Ana Teresa Pérez, está dividida en tres ejes temáticos: quiénes ensenaron a Diego y Frida la belleza de las naturalezas muertas; Diego Rivera enfrenta con la cabeza a la naturaleza mientras que a Frida le entra por los sentidos, y las otras lecturas de la naturalezas, lo que a nosotros nos ensenan; ésta última con la intención de sensibilizar al visitante a la observación, al disfrute y a los compromisos que tenemos con la naturaleza.
El género de las naturalezas muertas es uno de los más recurridos por los artistas figurativos hasta principios del siglo XX, principalmente. Sin duda, la cualidad de la observación de los objetos de la naturaleza permite al pintor trasmitir innumerables sentidos a sus lienzos.
A pesar de que éste es considerado como un género menor, y está identificado como parte del aprendizaje académico de un artista, a algunos pintores le permite conocer más sobre la pintura y su sentido. Desde esta perspectiva, la visión de Diego Rivera y Frida Kahlo es especial. Diego Rivera, más preocupado por los conceptos pictóricos y los secretos de la composición y de las posibilidades técnicas en su obra, y Frida como una propuesta de sus emociones y, por tanto, de su vida.
En esta exposición lúdica se hace un recorrido por la experiencia de ambos artistas con sus principales maestros e influencias, las corrientes artísticas por las que experimentaron y cómo influyó en su obra el encuentro, el matrimonio y su vida común.
Cuando Frida se casó con Diego tenía veintidós anos y Diego tenía cuarenta y tres. Desde que se unieron causaron controversia. Él era el pintor más famoso e importante del momento. Para 1929, Diego Rivera ya había pintado más de 1000 metros cuadrados de murales en México y, por supuesto, más que cualquier otro pintor del momento.
Frida, en cambio, era una joven e inexperta pintora que se había levantado de la cama después de su accidente con grandes ganas de vivir. Pequena de tamano y de edad, impactó al voluminoso pintor por su fuerza. Ella estaba convencida de que la lucha era algo esencial para el arte.
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