Vértigo de golondrinas de Sllenii San Gabriel

En la presentación del poemario. Cortesía
En la presentación del poemario. Cortesía

El poemario Vértigo de golondrinas, ópera prima de Sllenii San Gabriel, es también el título con el que se abre la colección La Espiral Infinita de Molino de Acento Editores, dirigida por Lorenzo Morales.

La autora del libro, el cual se presentó en el restaurante Candilejas de esta ciudad capital, dijo en entrevista que le tomó un total de cuatro meses realizarlo. “Los poemas fueron escritos pensando en el libro, por lo que no fueron poemas sueltos”, expresa la escritora, y añade que le gustó la idea de ir formando estos versos con la idea de algo que se va a mover.

El libro está divido en tres partes: Mar, Cielo y Vuelo, debido a los elementos que lo componen, además de que es un poemario muy íntimo, por lo que espera que el lector de alguna manera se identifique con los poemas.

“En la primera parte hablo mucho del agua, ríos y el mar, ya que yo soy de la costa de Oaxaca. Siempre hablo del mar en mis poemas. En la segunda parte hablo sobre dejar un lugar cuando debes moverte y cerrar ciclos. En la tercera etapa los poemas hablan de lo que es irse y de las experiencias que te puede dejar el cambiar de lugares”, dijo la autora.

“Le puse Vértigo de golondrinas para hablar de lo que sientes cuando sabes que vas a saltar hacia algo nuevo y no sabes qué es lo que viene. Eso que sientes en el estómago cuando vas a hacer algo nuevo”, declara.

El verso libre es el estilo que usa para esta obra, ya que, explica, “siempre me ha gustado la música, que aunque no tenga rimas y aunque no sea un verso medido sí me gusta mucho el ritmo, y tiene que ver con que algunos poemas se lean más rápido o se lean más lento. Tiene que ver con la intención del poema acerca de lo que está hablando”.

Agregó que sus poemas sí tienen influencias de otros escritores, pues ella cree que de alguna manera todos están influenciados por otros, y más en la poesía. Incluso destacó que todo este trabajo se desarrolló a partir de unas líneas de la poeta argentina Alejandra Pizarnik que la movieron muchísimo: “A tus pies donde mueren las golondrinas. Tirantes de pavor frente al futuro”.