“Noviembre, dichoso mes / que empieza con Todos Santos y acaba con San Andrés”. El antiguo decir saludaba de ese modo al mes que empezó ayer. En la Catedral de Toledo vi un cuadro del Greco que nuestra a ese apóstol, hermano de San Pedro, con la cruz en forma de equis en la que fue crucificado, pues pidió a quienes lo martirizaron que no lo clavaran en una igual a la de Cristo. Ajenas son estas consideraciones, bien lo sé, a la naturaleza de mi artículo, pero me sirven de apropiado pórtico a mi comentario de hoy. “¡Ta, ta, ta, ta, ta!”. Esa sonora exclamación interjectiva usaba el profesor Jirafales, entrañable personaje de la televisión personificado por mi querido e inolvidable primo hermano, Rubén Aguirre Fuentes, que mostraba así su enojo ante los desafueros de sus escolares. La expresión proviene de la antigua palabra castellana “tate”, que significa algo así como “detente”, “ve despacio”, “ten cuidado”. La advertencia sería útil para frenar el relato que en seguida viene. Tres esposas se hallaban en una playa de veraneo. Miraban pasar frente a ellas a los jóvenes y atléticos mancebos que por ahí deambulaban, cuyos minúsculos trajes de baño dejaban ver por atrás sus firmes y bien torneadas posaderas, y por delante el bien guarnido y protuberante monte de su masculinidad. ¡Tate, desaprensivo escribidor! Tu detallada descripción está rozando ya los peligrosos campos de lo erótico, lo pornográfico y lo sicalíptico. El caso es que las esposas mencionadas calificaban en escala del cero al 10 a los fornidos y guapos másculos que frente a ellas desfilaban: “Este tiene 9”. “Este 8”.”A este le doy 10”. Tras un buen rato de hacer esa divertida evaluación una de ellas recordó que sus maridos las estaban esperando. Les dijo a las otras: “Ya es hora de irnos, chicas. Vamos con nuestros doses”. El hedentinoso cochinero en que algunos bribones -y bribonas- han convertido a la ridículamente llamada 4T es territorio de rampante impunidad. Tiene razón el anónimo versificador que dijo: “En la política arena / la cuestión está muy clara: / la cárcel es solo para / los que no son de Morena”. En efecto, el actual régimen se caracteriza por el manto de protección que extiende sobre sus contlapaches, y el acoso contra aquellos a quienes considera sus enemigos. La recta administración de la justicia ha desaparecido de México; los encargados de administrarla en el más alto nivel de lo federal son sumisos instrumentos de los dueños del poder. Las tómbolas y los acordeones han sustituido a la preparación y la capacidad. En toda la redondez del mundo -porque el mundo es redondo, más o menos- nuestro país, en una escala de corrupción de cero a 10, está calificado con 435. Así andamos. ¿Cárcel para Taddei? ¡Ta, ta, ta, ta, ta!… Mucho se sorprendió el recién casado cuando en la noche de las bodas, ya en el tálamo nupcial, su desposada sacó una regla de medir. Advirtió ella el desconcierto de su maridito, y lo tranquilizó: “No te fijes, Leovigildo. Es solo para una estadística personal que llevo”. (A lo que te truje, Chencha, y déjale las estadísticas al Inegi, una de las muy pocas dependencias oficiales que siguen trabajando bien). Don Poseidón, granjero acomodado, fue a la ciudad dizque a comprarse un traje. Falso: iba a echarse una canita al aire. Buscó a una musa de la noche y le preguntó el monto de sus honorarios. “3 mil pesos” -le informó la daifa. “¿Cómo 3 mil pesos? -se exasperó don Poseidón-. En mi pueblo las puedo conseguir por un par de aretes corrientones”. Le retobó la cuzca: “¿Y entonces a que viene a la ciudad?”. Contestó don Poseidón: “A comprar aretes corrientones”. FIN.
Mirador
Por Armando Fuentes Aguirre
Me gustan las adivinanzas.
De niño aprendí muchas.
“Tito, tito, capotito, sube al cielo y tiras un grito”. El cohete.
“Una vieja larga y seca que le escurre la manteca”. La vela.
“Fui al mercado, compré negrito, llegué a mi casa y se puso coloradito». El carbón.
Al paso del tiempo supe de otras menos populares:
“Arca monarca de buen parecer, que un carpintero no la puede hacer: solo el Dios del cielo con su gran poder”. La nuez.
“Para bailar me pongo la capa. Para bailar me quito la capa. Porque sin la capa no puedo bailar. Porque con la capa no puedo bailar”. El trompo.
Algo quisiera adivina, aunque no es una adivinanza.
¿Hacia dónde va México?
¡Hasta mañana!
Manganitas
Por AFA
“Día de Difuntos”.
Con los precios abusivos
de flores y ramos yertos,
en este Día de los Muertos
muchos se pasan de vivos.








