Yemen, Sudán, puertos y poder
El contexto es un mundo en desorden, en el que el sistema de instituciones y leyes internacionales se encuentra profundamente erosionado, y en el que una economía hiperglobalizada, altamente dependiente de cadenas de suministro, puertos, rutas y pasos estratégicos, resulta extremadamente vulnerable ante cuellos de botella geopolíticos que otorgan enorme poder a quien puede controlarlos. Cerca del Estrecho de Ormuz, hoy en el foco, hay otro estrecho que entreteje los conflictos de Yemen, Irán, Somalia, Sudán, Etiopía e incluso Gaza.
1. Cada uno de esos conflictos obedece a factores y dinámicas propias, pero su internacionalización es notable. Una muestra de ello la dieron los houthies, aliados de Irán, cuando se sumaron a la guerra de Hamás contra Israel.
2. Pasa que ese grupo controla el estrecho de Bab el Mandeb que señalo arriba y, desde 2023 en adelante, nos mostró lo que puede suceder con un cruce tan importante. Por ahí circula un 15 % del comercio global y se mueve cerca del 17 % de la información global a través de cables submarinos. Por ese punto geográfico transita buena parte de las mercancías e insumos que vienen desde Asia rumbo a Europa y que buscan entrar al Mediterráneo a través del Mar Rojo.
3. Además de atacar Israel desde Yemen, los houthies atacaron embarcaciones comerciales vinculadas a Israel y a Occidente que pasaban por ese estrecho. Lo que lograron los houthies fue producir una percepción extendida de peligro y riesgo. Estados Unidos, junto con otros aliados, lanzó dos campañas aéreas en su contra sin conseguir disuadirlos.
4. Lo sucedido con este tema desde 2023 puso los ojos de varios actores regionales y globales en ese punto geográfico concreto. Entre otras cosas, Israel optó por reconocer a Somalilandia, un territorio que se autodeclaró independiente de Somalia en 1991. Con ello, Israel se convirtió en el único que hoy reconoce a ese territorio separatista, lo que le abre la puerta para posicionarse justo ahí en el Cuerno de África.
5. Pero ese no es el único tema. Muy cerca de ahí tiene lugar el conflicto de Sudán. Basta observar un mapa para dimensionar su relevancia geográfica, precisamente a un paso de la zona que describo. Esto, sumado a su importancia política, ha atraído intereses de distinta índole.
6. En el actual conflicto entre Abdel Fatah al-Burhan, líder del ejército sudanés, y el general Hamdan, líder de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), Emiratos Árabes Unidos (EAU) desarrolló una relación económica y política estrecha con Hamdan, interesándose en el potencial alimentario del país y, sobre todo, en la industria aurífera controlada por las RSF, que venden oro a compradores de Rusia y Medio Oriente.
7. Egipto, en contraste, ha apoyado al ejército sudanés y a Burhan. Hacia 2026, la tensión más visible es la competencia entre Arabia Saudita y EAU. Ambos países respaldan a bandos rivales y utilizan la guerra civil sudanesa como escenario de proyección de poder. Mientras EAU continúa apoyando a Hamdan, Riad busca preservar un Estado formal con el cual negociar estabilidad, seguridad en el Mar Rojo y control de rutas marítimas estratégicas. Como dije, las rutas para tráfico de oro se han vuelto un factor crucial, pero no es el único tema. Rusia estaba autorizada para construir una base en Port Sudan, justo ahí en el corazón del Mar Rojo, pero la administración Trump se opuso.
En el contexto actual, si la situación entre Irán y Estados Unidos volviese a escalar, este estrecho podría representar otro dolor de cabeza para el planeta.








