Morena: El dilema de las candidaturas
Los diferentes grupos internos de Morena en San Cristóbal de Las Casas han comenzado a moverse en busca de posicionarse políticamente para tratar de obtener la candidatura a la alcaldía para las elecciones del 6 de junio del próximo año.
Fue en este contexto que los integrantes del llamado Movimiento para la Transformación Social (MTS), conformado por los morenistas más antiguos y militantes de izquierda de hace muchos años, se reunieron el fin de semana con Antonio Santos Romero, designado enlace del Comité Ejecutivo Nacional de Morena en Chiapas.
Su función es reunirse con todos los grupos de Morena en los diferentes municipios de la entidad para tener toda la información y que al final el partido u otras instancias de decisión tomen las determinaciones correspondientes, o cuando menos eso es lo que se entiende, aunque seguramente podrá incidir directamente en algunos casos.
Como en el proceso electoral anterior, muchos se acercan a Toño Santos esperando que los palomee para obtener algún cargo, pues saben del poder que tiene por ser cercano a la presidenta Claudia Sheinbaum, compañeros de lucha estudiantil en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) hace muchos años.
El grupo con el que se reunió el fin de semana en San Cristóbal estaría tratando de impulsar la candidatura de Albania González Pólito, actual titular de la Movilidad y Transporte del Estado de Chiapas, cuyo nombre se ha mencionado en las semanas recientes, sobre todo después de que Ariadna Montiel llegó a la dirigencia nacional de Morena, como posible candidata a la presidencia municipal coleta.
Si Albania decidiera competir tendría que enfrentarse internamente con la alcaldesa Fabiola Ricci Diestel, en caso de que Morena eche reversa en sus propios acuerdos y permita la reelección, lo cual sería un error porque algunos presidentes y presidentas municipales buscarían repetir usando el presupuesto público.
Después de librar esa barrera tendría que enfrentarse al diputado Juan Salvador Camacho Velasco, quien también tiene grupos importantes que lo respaldan, y luego a otros más que buscan la candidatura como el empresario Álvaro Ramos Herrera, tal vez el académico Javier López Sánchez que en la pasada contienda la buscó también y otros que tampoco tienen tantas posibilidades, más que para una regiduría. La designación de la candidatura será una disputa a muerte. (Un tema aparte son los aspirantes de otros partidos como Polo Morales en el Partido del Trabajo que va bastante avanzado en su posicionamiento).
Dado el delicado panorama nacional y la embestida del gobierno de Estados Unidos en contra de la llamada cuarta transformación, los morenistas tendrían que buscar unirse en lugar de fracturarse para tener un partido fuerte con el fin de apoyar a la presidenta porque la pelea con los gringos apenas empieza.
Si se van a pelear por la candidatura van a terminar muy divididos y eso solo favorece a la oposición de la derecha que está abriendo el camino para la intervención de Estados Unidos en México, sin que les importe que se viole la soberanía como ya quedó claro con la gobernadora panista de Chihuahua, María Eugenia Campos.
La dirigencia, por su parte, debería de privilegiar de alguna forma a los grupos de Morena que verdaderamente han estado en la izquierda desde siempre, que desde el inicio estuvieron apoyando la lucha junto con Andrés Manuel López Obrador, incluso antes de que fuera candidato a la presidencia en 2006.
Entregar por dinero u otros intereses las candidaturas a los arribistas que vienen de otros partidos y nunca han luchado al lado del movimiento es uno de los peores errores. Morena está como está en parte porque ha abierto la puerta a muchos políticos de dudosa reputación, por decir lo menos.
La piedra, roca, mejor dicho, que ahora trae Morena en el zapato con el caso del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y de nueve personas más, acusados de tener vínculos con el Cártel de Sinaloa le va a estorbar para caminar con algo de soltura rumbo a las próximas elecciones intermedias, aunque así como están las cosas en este momento quizá no tenga problemas para mantener cuando menos la mayoría simple en la Cámara de Diputados.
Da la impresión de que Rocha Moya está cada vez más acorralado y desprotegido políticamente, sobre todo después de que la semana pasada se entregaron a ¿la justicia? de Estados Unidos dos de sus excolaboradores: el general en retiro y exsecretario de Seguridad Pública, Gerardo Mérida Sánchez y el exsecretario de Administración y Finanzas, Enrique Díaz Vega, tal vez buscando acuerdos para reducir su eventual pena.
Quién sabe si esa entrega voluntaria y la llamada telefónica de la semana pasadas entre Sheinbaum y su par estadounidense Donald Trump vaya a modificar en algo lo espinoso de este tema.
Lo cierto es que parece que el destino de Rocha Moya es cada vez más incierto -¿o cierto?-, pues Estados Unidos sigue apretando para que le sean entregados todos los acusados, con o sin razón. Aunque se deshaga de los nueve exfuncionarios, Morena seguirá cargando con esos muertos políticos con tufo a desprestigio.
Picotazos. Aunque no hayan pasado a la final de la Liga Mx, las Chivas del Guadalajara hicieron un gran trabajo. No es poca cosa llegar a la semifinal cuando el técnico de la selección mexicana, Javier Aguirre, les quitó a sus cinco mejores jugadores con la finalidad de concentrarlos para el Mundial junto con el resto de los escogidos. De verdad da mucho gusto y emociona ver a puros jovencitos mexicanos partiéndose el alma y compitiendo contra extranjeros cuya carta cuesta muchos millones de pesos. Por si fuera poco, el llamado Rebaño recibió la estocada final del arbitraje que en general le fue adverso. A pesar de la derrota en la semifinal, los jugadores recibieron una gran ovación de los aficionados que el sábado asistieron al estadio Jalisco y en general de toda su afición que es muy amplia. Fin








